Crèditos de imagen: iStockCada año, autoridades sanitarias reportan nuevos casos de personas que contrajeron alguna infección de transmisión sexual (ITS). Muchas de ellas son curables, como la clamidiasis, tricomoniasis, gonorrea o sífilis, calculándose que cerca de un millón de personas diariamente contraen una de ellas. Incluyendo otras más graves, como el VIH y el herpes.
Esta cantidad ha encendido las alarmas a nivel mundial, ya que los contagios se han situado en su pico más alto en más de una década. Aunque las más comunes y con más prevalencia son curables, si no se tratan a tiempo pueden ocasionar complicaciones importantes.
Como la infertilidad, dolor crónico o incluso, el desarrollo de otras enfermedades. Este preocupante aumento se produjo también a causa de una falta de acceso a pruebas de diagnóstico. Así como por cambios conductuales durante la pandemia, siendo las mujeres las más afectadas por ello.
Ante esta situación, es que la ciencia está buscando una solución para evitar que estas cifras sigan creciendo. Por lo que científicos están buscando una forma de evitar que los contagios sigan aumentando.
Una posible vacuna contra enfermedades de transmisión sexual
Las mucosas son uno de los temas más complicados para los investigadores, y el desarrollo de una vacuna eficaz contra enfermedades víricas como el herpes no ha sido sencillo. Especialmente, porque el virus del herpes simple tipo 2 (HSV-2) se resguarda en el tracto reproductivo, una de las zonas de mayor dificultad de acceso inmunológico.
La razón es que el mismo sistema inmune frena naturalmente sus defensas en esta parte del cuerpo, con el fin de evitar daños colaterales e inflamaciones lesivas en este tejido.
Pero, un equipo de científicos estadounidenses parece haber encontrado una forma de esquivar el mencionado bloqueo. Han desarrollado unas nanopartículas diseñadas a medida que actúan como una especie de «faro» molecular. Este atrae masivamente células defensoras de la mucosa vaginal, sin el riesgo de ocasionar inflamación en la zona.
Anteriormente, se había intentado estimular las defensas por medio de estimuladores sintéticos. Lograban reducir la carga del virus, pero provocaban una inflamación tan agresiva que lo hizo inviable para una aplicación en humanos.
Crèditos de imagen: Getty ImagesCientíficos parecen haber encontrado la respuesta
Para mejorar la respuesta, el ingeniero Sachin Bhagchandani y sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Yale desarrollaron un adyuvante. Este fue bautizado con las siglas BEACON (nanopartículas de oligonucleótidos de quimiocinas mejoradas bioactivamente).
Este sistema combina las moléculas de ADN CpG con la CXCL9, una proteína de señalización celular que funciona como una especie de agente de reclutamiento forzoso de linfocitos. El avance se probó en ratones mediante un sistema mixto de dos fases.
Los animales recibieron una dosis de preparación convencional por vía intramuscular para presentar al organismo las glucoproteínas del virus. Después, se les aplicó un refuerzo directamente vía intravaginal que combinaba las mismas proteínas con el coadyuvante BEACON.
Los resultados demostraron que las nanopartículas mejoraron notablemente la captura del virus por parte de las partículas presentadoras de antígenos. Con ayuda del «faro», los linfocitos T CD8 acudieron en masa a la mucosa vaginal y se quedaron de forma permanente como células de memoria residentes. Esto mejoró las defensas de forma natural.
No solo protegería contra el herpes
Cuando se comparó a los ratones protegidos con el adyuvante frente al grupo de control que solo recibió los refuerzos vacunales clásicos, los que fueron tratados con la nueva plataforma multiplicaron sus anticuerpos locales. Además de que mantuvieron una reducción de la carga viral mucho más profunda y prolongada con el paso del tiempo.
Este avance va mucho más allá del herpes, ofreciendo una posibilidad de frenar la crisis sanitaria que enfrentan varios países.
«Nuestros hallazgos ofrecen una estrategia generalizable para dirigir la respuesta contra otros patógenos de transmisión sexual, incluidos el VIH-1, el virus del papiloma humano o la clamidia, en los que la inmunidad de las mucosas es esencial pero apenas se induce mediante otros tipos de vacunas». Concluyen los investigadores.
El estudio se publicó en la revista Science Immunology.