
En el intento de lograr una transición política en Venezuela ha surgido una interlocutora inesperada. Dinorah Figuera, diputada exiliada y presidenta de la Asamblea Nacional opositora electa en 2015, regresó este jueves a Caracas después de ocho años fuera del país. Su retorno, que tiene entre sus objetivos el de impulsar la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE), está respaldado por Donald Trump y cuenta con el visto bueno del Gobierno de Delcy Rodríguez. El gesto desplaza el protagonismo de la principal figura de la oposición María Corina Machado.Seguir leyendo
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