Cielo Aileen Toro: la joven que encontró en el voluntariado la mejor forma de transformar vidas en Tarija – En Directo-Tja.



 
En Tarija existen diferentes grupos de voluntariado en los que muchos jóvenes dedican su tiempo a ayudar a quienes más lo necesitan. En esta oportunidad, En Directo-Tja. conversó con Cielo Aileen Toro Cueva, una joven de 22 años que ha hecho de la solidaridad un estilo de vida a través de la Fundación Latiendo Juntos.
¿Quién es Cielo Aileen? Cuéntanos un poco de ti.
Me llamo Cielo Aileen Toro Cueva, tengo 22 años y estudio Psicología. Llevo más de un año como voluntaria en la Fundación Latiendo Juntos.
¿Qué te motivó a ser voluntaria?
Desde que tengo uso de razón siempre me ha gustado ayudar a las personas. En mi familia siempre estuvo presente el mensaje de que debemos ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio. Para mí es una alegría poder servir a los demás y saber que, con mi ayuda, puedo darles una pequeña luz en momentos difíciles. Esa es mi mayor recompensa.
En este tiempo, ¿qué ayuda lograron realizar junto a tu fundación?
En la fundación ayudamos a personas que atraviesan problemas de salud y necesitan recursos para medicamentos o tratamientos. Organizamos diferentes actividades solidarias para colaborar con familias e instituciones. Una de ellas fue la campaña de apoyo al Hospital del Quemado, que realizamos a principios de este año.
Como voluntaria, ¿en qué área aportaste y cómo lograste llegar a las personas con tu ayuda?
Al principio ingresé al equipo de marketing de la Fundación Latiendo Juntos, donde me encargaba de la elaboración de videos y la toma de fotografías, ya que soy una apasionada por la fotografía. Poco a poco me involucré más como miembro activo, aportando ideas y colaborando en diferentes campañas. Un ejemplo fue la iniciativa para apoyar al Hospital del Quemado, donde elaboramos 20.000 corazones en representación del monto que se buscaba recaudar. También participé en otras actividades porque considero que, si uno tiene el tiempo y la disposición, puede ayudar en todo lo que esté a su alcance.

¿Qué momento o actividad dentro de tu voluntariado te marcó más y guardas con especial cariño?
Creo que uno de los momentos que más amé fue durante la actividad de Reyes Magos, cuando visitamos una comunidad de Alto Potreros para entregar juguetes y compartir una chocolatada con los niños. Además, junto con los médicos de la fundación realizamos chequeos generales.
Ese día fue muy especial porque nos tocó disfrazarnos y yo interpreté a Alicia, de Alicia en el País de las Maravillas. Poder compartir con los niños y sacarles una sonrisa fue una experiencia inolvidable. Recuerdo que fue una jornada muy larga: nos levantamos muy temprano para llegar a la comunidad y regresamos poco antes del anochecer.
¿Qué mensaje les darías a los jóvenes que desean hacer voluntariado, pero todavía tienen dudas?
Muchas personas dicen que nada de lo que hagamos va a cambiar un mundo que ya está mal. Sin embargo, yo les diría que quizá no podamos cambiar el mundo entero, pero sí podemos iluminar la vida de alguien, aunque sea por un día.
Si eres una persona que siente que puede ayudar a los demás sin esperar nada a cambio, hazlo. Lo más hermoso es ver la sonrisa de alguien que recibe apoyo en un momento difícil. Al final, la vida es una sola y todos podemos aportar nuestro granito de arena para construir una sociedad mejor.
Además, los grupos de voluntariado terminan convirtiéndose en una segunda familia. Así lo viví yo cuando atravesé una situación familiar complicada y recibí todo el respaldo y el cariño de la fundación a la que pertenezco.