Científicos descubren potencial tratamiento con azúcar que podría combatir el glioblastoma


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Créditos de imagen: Adobe Stock

Uno de los tumores más frecuentes en adultos es el glioblastoma. También es el más agresivo, y debido a que es bastante complejo, los tratamientos requieren un abordaje multidisciplinario. Aun así, la tasa de supervivencia es baja, situándose entre 12 y 18 meses.

Este tipo de cáncer es de rápida propagación, y ante esto, es que los científicos están trabajando en un posible nuevo tratamiento contra el glioblastoma. Este avance está basado en un tipo de azúcar, y busca mejorar la forma en la que se trata la enfermedad.

Un paso contra el cáncer cerebral más agresivo

Un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Oregon, en Estados Unidos, está trabajando en un avance que permitiría tratar mejor el glioblastoma.

En el estudio, publicado en la revista Journal of Controlled Release, los científicos abordan dos de los mayores obstáculos en el tratamiento de la enfermedad.

Es decir: la administración de agentes terapéuticos a través de la barrera hematoencefálica y conseguir que los agentes logren dirigirse concretamente hacia los tumores.

Se realizaron experimentos en modelos murinos, donde el equipo cargó nanopartículas lipídicas con material genético que promueve la supresión tumoral. Después, estas fueron recubiertas con una especie de azúcar. Como resultado, se observó un aumento medio del 50% en el tiempo de supervivencia.

El tipo de azúcar que se utilizó fue la manosa, que está emparentada con la glucosa. Es decir, la principal fuente de energía del cuerpo.

Los investigadores explicaron que las células endoteliales del cerebro están recubiertas por un transportador, denominado GLUT1. Que es el que se encarga de llevar la glucosa al sistema nervioso central, y descubrieron que también reconoce la manosa. De esta forma, las nanopartículas pueden atravesar la barrera hematoencefálica.

Créditos de imagen: iStock

Funcionamiento de este posible nuevo tratamiento

Oleh Tarantula, autor del estudio, mencionó: «La sangre contiene concentraciones relativamente altas de glucosa, y es con esta con la que las nanopartículas compiten por la atención de GLUT1. Para que las nanopartículas la alcancen, necesitan una superficie de azúcar densamente recubierta, y esa es nuestra principal innovación».

«Al unir químicamente la manosa al colesterol, un componente estructural clave de las nanopartículas, mejoramos la cobertura de la superficie seis veces».

Según el investigador, en el interior de las nanopartículas se encuentra el ARN mensajero que permite la producción de PTEN. Que es una proteína que combate los tumores, y que suele perderse en el glioblastoma.

Con el fin de evitar que la carga se alterara, el equipo añadió un derivado catiónico del colesterol que protege la encapsulación del ARNm.

Olena Tarantula, investigadora, explicó: «El glioblastoma se reprograma metabólicamente y expresa GLUT1 a niveles tres veces superiores a los del tejido cerebral normal, por lo que las partículas se acumulan preferentemente en el tejido tumoral tras atravesar la barrera hematoencefálica».

«Además, la restauración de la expresión de PTEN en las células tumorales restablece el control del crecimiento. Tras la administración repetida de dosis, se observó una reducción del tumor sin toxicidad orgánica detectable».

Aunque los resultados son prometedores, todavía se requieren años de prueba para comprobar la seguridad y eficacia antes de que pueda lanzarse al mercado.

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