La ciencia da la razón a las mujeres: la ‘niebla mental’ en la menopausia es real y ya tiene tratamiento




Olvidar una palabra en mitad de una frase, perder el hilo del pensamiento, sentir que el cerebro funciona a una velocidad inusualmente lenta… son síntomas que muchas —es decir, millones— de mujeres experimentan durante la transición a la menopausia y que, tradicionalmente, han sido despachados en las consultas médicas como un peaje inevitable de la edad. Sin embargo, la conocida popularmente como ‘niebla mental’ tiene una base neurológica real y, según una nueva investigación médica, podría ser reversible.Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles ha puesto a prueba un tratamiento hormonal con el objetivo de paliar estas deficiencias cognitivas. El estudio, publicado en la revista ‘ Scientific Reports ‘, sugiere que una terapia combinada de estriol y progesterona podría convertirse en el primer tratamiento diseñado específicamente para atajar unos problemas de memoria para los que, a día de hoy, no existe ningún fármaco aprobado por las agencias reguladoras.«Los estrógenos desempeñan un papel bien documentado en la protección del cerebro, pero todavía no existe un tipo y una dosis de tratamiento aprobados que se dirijan específicamente a los síntomas cognitivos que tantas mujeres experimentan durante la menopausia», explica Rhonda Voskuhl, neuróloga, autora principal del estudio y miembro del Centro Integral de Menopausia de UCLA Health.La especialista denuncia el vacío asistencial que sufren las pacientes que acuden a las clínicas buscando respuestas frente a su repentina pérdida de agilidad mental. «A menudo se les dice a las mujeres que simplemente aprendan a vivir con la niebla mental, cuando en realidad hay una base neurocientífica para ello y, potencialmente, una forma de abordarlo. Esa brecha en la atención es lo que nos motivó a examinar más de cerca el estriol», relata Voskuhl.Proteger el disco duro del cerebroPara comprobar su hipótesis, los investigadores diseñaron un ensayo clínico observacional que siguió durante todo un año a veinte mujeres con una edad media de 53 años. Antes de comenzar, todas ellas se sometieron a una evaluación exhaustiva de sus síntomas cognitivos . A partir de ese momento, comenzaron a recibir un régimen personalizado compuesto por estriol y progesterona.La elección de la molécula no es casual. El estriol es una forma natural de estrógeno que el cuerpo femenino produce en grandes cantidades durante el embarazo. Aunque en Europa y Asia ya se prescribe para paliar otras molestias de la menopausia, como los sofocos o los problemas genitourinarios, difiere de las terapias hormonales más comunes en Estados Unidos, basadas casi siempre en el estradiol. La clave de su potencial reside en que el estriol se une principalmente a un receptor de estrógenos distinto en el cerebro, actuando directamente como un escudo protector para el hipocampo, la región cerebral encargada del aprendizaje y la memoria.Las participantes reportaron mejoras tangibles en su concentración, memoria de trabajo o procesamiento de la informaciónLos resultados tras doce meses de seguimiento ininterrumpido mostraron un cambio clínico evidente . Las participantes reportaron una reducción significativa de la ‘niebla mental’ y mejoras tangibles en su capacidad de concentración, la memoria de trabajo, la velocidad de procesamiento de la información, la fluidez verbal y la resolución de problemas cotidianos, en comparación con su estado antes de iniciar el tratamiento.Para comprender qué estaba ocurriendo exactamente a nivel microscópico, los científicos decidieron probar el mismo tratamiento en ratones hembra de mediana edad. Los análisis en el laboratorio confirmaron que el estriol lograba reducir los marcadores de daño patológico en el tejido del hipocampo de los roedores, lo que se traducía en una mejora cuantificable de su memoria espacial y de trabajo en los laberintos de prueba.La barrera de los ensayos clínicosPese al optimismo que arrojan estos resultados, la ciencia exige cautela y el camino hacia la farmacia todavía es largo. Los propios autores advierten de que se trata de una serie de casos pequeña y preliminar. Al carecer de un grupo de control que tomara un placebo y no tratarse de un estudio aleatorizado, los hallazgos actuales no pueden generalizarse todavía a toda la población femenina. El siguiente paso lógico, señalan desde la universidad, exige poner en marcha ensayos clínicos mucho más amplios que incluyan pruebas cognitivas estandarizadas y neuroimagen para confirmar el impacto de las hormonas en la estructura cerebral.Los hallazgos actuales no pueden generalizarse todavía a toda la población femeninaAdemás, el tratamiento hormonal utilizado en este ensayo no es un compuesto cualquiera, sino una fórmula inventada por la propia Voskuhl y patentada por la Universidad de California, que a su vez ha licenciado dicha patente a la compañía estadounidense CleopatraRX, que comercializa el tratamiento y donde Voskuhl ejerce actualmente como asesora médica.Por tanto, el reto ahora está en que futuros estudios independientes logren ratificar estos datos preliminares . De confirmarse la eficacia y seguridad del tratamiento a gran escala, la medicina estaría a las puertas de ofrecer, por primera vez, una solución para que las mujeres no tengan que resignarse a ver mermadas sus capacidades cognitivas por un inevitable descenso en sus niveles hormonales.