La “rebelión” de tenistas que pone en alerta a Wimbledon: los ejes centrales de la protesta y el acuerdo al que llegaron




Una acción colectiva de los tenistas quedó en el foco de la escena a horas del comienzo de Wimbledon, el tercer Grand Slam del año. Los números uno del mundo Jannik Sinner y Aryna Sabalenka, junto a otra veintena de figuras del circuito, iniciaron una “rebelión” y plantearon una tregua en la decisión de recortar sus compromisos con la prensa tras un acuerdo de diálogo con el All England Tennis Club. Esta decisión desactiva por ahora una protesta ligada al reparto de ingresos, la participación de los jugadores en las decisiones y las políticas de bienestar.La marcha atrás llegó pese a que varios tenistas habían evaluado extender la medida durante la primera semana del torneo, que comienza este lunes y termina el 12 de julio. El conflicto se mantiene abierto desde marzo de 2025, cuando cerca de 20 jugadores actuales o ex integrantes del Top 10 de los rankings ATP y WTA empezaron a presionar a los cuatro Grand Slam sobre esos tres reclamos.Según el comunicado difundido por sus representantes, los jugadores “retomarán con normalidad sus obligaciones mediáticas a partir del lunes 29 de junio” después de “reuniones constructivas” con la conducción del torneo londinense. La decisión, explicaron, se apoya en el compromiso de Wimbledon de volver a contactar a los jugadores con propuestas concretas sobre los puntos planteados.El grupo de tenistas había aplicado una restricción similar antes de Roland Garros, a fines de mayo, cuando limitó a 15 minutos sus obligaciones con la prensa. En Londres, algunos también habían decidido repetir ese esquema, aunque finalmente lo abandonaron antes del inicio del cuadro principal, reportó la agencia AFP.El eje del reclamo no se redujo a la relación con la prensa. En su escrito, los tenistas señalaron tres demandas: una mejora en el reparto de ingresos de los Grand Slam, mayor intervención de los jugadores en la toma de decisiones y más inversión en bienestar, con foco en salud, retiro y maternidad.El torneo británico había incrementado su dotación económica un 20% en un año, pero ese aumento no desactivó el malestar de los jugadores. La discusión, según plantearon los tenistas, tiene un carácter estructural y excede los ajustes puntuales en los premios.Aunque suspendieron la medida de fuerza, el comunicado dejó claro que la disputa no quedó cerrada. “Los problemas estructurales se mantienen sin respuesta” y los jugadores “examinarán minuciosamente las propuestas” de Wimbledon una vez que las reciban, advirtieron en el texto.Ese párrafo responde al punto central del conflicto: los tenistas no levantaron su presión porque sus demandas hayan sido resueltas, sino porque el organizador del torneo prometió presentar respuestas específicas. La normalización de las obligaciones mediáticas, por lo tanto, funciona como una tregua y no como el final de la disputa.La dinámica recuerda lo sucedido semanas atrás en París, durante el Grand Slam de Roland Garros. Allí, la tensión bajó después de una reunión entre la Federación Francesa de Tenis y los representantes de los jugadores, entre quienes aparecen agentes y el ex presidente de la WTA, Larry Scott.La federación francesa se comprometió entonces a volver con propuestas, y ambas partes definieron esas conversaciones como constructivas. Ese entendimiento permitió dejar en pausa el enfrentamiento durante los 15 días del torneo.En Wimbledon ocurrió algo similar: hubo negociaciones, una promesa de respuesta posterior y una retirada temporal de la protesta. Algunos jugadores, de todos modos, nunca habían adherido a la limitación de contactos con la prensa en Londres, entre ellos el australiano Álex de Miñaur, número seis del mundo, y el estadounidense Ben Shelton, número cinco.
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