Créditos de imagen: iStockUn reciente estudio ha descubierto una importante variante genética que podría tener una participación relevante contra la diabetes y otras enfermedades graves. Esta no se encuentra en todas las personas, pero también abre la puerta hacia un posible fármaco que pueda tratar con eficacia este tipo de afecciones.
La mutación del gen FNIP1 es la encargada de reducir de forma significativa el riesgo de que su portador padezca diabetes tipo 2. Así como también es posible que disminuya las posibilidades de un infarto, accidentes cerebrovasculares y ciertas enfermedades hepáticas.
Una mutación genética que pocas personas en el mundo portan
El estudio, publicado en la revista Nature, expresa que el gen FNIP1 y sus mutaciones también pueden identificarse en el cuerpo. Ya que se traduce en menos grasa abdominal y una mayor cantidad de masa muscular en quienes la portan.
Tras un análisis a más de un millón de genomas de secuenciación avanzada de ADN, los investigadores descubrieron que apenas 1 de cada 7,000 personas es portadora de alguna de las variantes reportadas de este gen. Entre estos individuos, el riesgo de enfermedad cardiometabólica fue, en promedio, 60% más bajo que en la población general.
Este gen es importante, dado que participa en el metabolismo celular. Así como en la forma en la que las células detectan y responden a determinados nutrientes. Por si fuera poco, sus beneficios no se limitan a quienes portan las mutaciones, sino que podrían crear medicamentos a base de las mismas que puedan proteger a aquellos que no las tienen.
Descifrando los mecanismos detrás de las enfermedades
Los científicos examinaron los genomas de personas residentes en tres continentes, en busca de variantes genéticas. Las cuales están relacionadas con un biomarcador sanguíneo llamado cociente TG:HDL, que compara los triglicéridos con el colesterol de lipoproteínas de alta densidad.
Luca Lotta, genetista humano del Regeneron Genetics Center, explicó que, entre más alto es ese cociente, más elevado es el riesgo de enfermedad metabólica. Y las señales más claras aparecieron en el FNIP1; aquellas personas con ciertas mutaciones que inactivaban las dos copias corporales del gen mostraban un metabolismo más saludable que el resto.
Asimismo, observaron que mostraban una mayor proporción de masa muscular, menos grasa abdominal y azúcar en la sangre en niveles más bajos. Cuando silenciaron el FNIP1 y genes relacionados en células hepáticas, el procedimiento aumentó la expresión de los genes involucrados en la descomposición de lípidos.
Poco después, decidieron replicar la estrategia en ratones, buscando comprobar si ese efecto es capaz de prevenir la enfermedad, descubriendo que sí es posible.
Créditos de imagen: iStockLa realidad de las variantes raras en la aparición de enfermedades
Sadaf Farooqi, médica e investigadora del metabolismo en la Universidad de Cambridge, menciona que, aunque se creía que dichas enfermedades eran causadas por variantes genéticas comunes, la realidad es que son las variantes raras las que determinan qué vías biológicas deben alterarse para aumentar o disminuir el riesgo de algún padecimiento.
Sin embargo, se plantea una nueva pregunta: ¿por qué un gen que parece aumentar el riesgo de la enfermedad se ve favorecido? Lotta expresa que los humanos debieron vivir durante miles de años en entornos de escasez de calorías. Por lo que las vías mencionadas ayudaban a que el organismo conservara energía en tiempos complicados.
Esto funcionaba como una especie de freno, situación que cambió cuando el genoma se desajustó y existió un entorno rico en calorías. Es aquí donde las variantes benéficas activan el mecanismo que quema la grasa, aunque no se observó una diferencia de peso notable entre los portadores y los no portadores de la mutación.
No obstante, los investigadores consideran que aún falta trabajo para comprobar que realmente existe el vínculo. Además de que esperan que los resultados ya conseguidos ayuden a avanzar hacia fármacos capaces de actuar como las variantes protectoras