Irán se hace fuerte en el estrecho de Ormuz, su gran botín de guerra




El mundo sale con un rehén de tamaño colosal de una guerra estéril, dañina para todas las partes y con muchos más perdedores que ganadores. El asedio de Estados Unidos e Israel ha provocado en Irán graves daños humanos y en infraestructuras vitales, pero le ha otorgado una baza clave: ahora sabe, porque así lo ha demostrado, que puede regular el grifo de Ormuz a su antojo. La República Islámica ha dejado claro que no soltará su botín y eso, en un estrecho por el que antes del conflicto discurría la quinta parte del petróleo y del gas licuado que consume el planeta, son palabras mayores. Un paradójico botín de una guerra que no inició.Seguir leyendo
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