
Messi es arte. Fútbol impresionista, que desde la simpleza de una pincelada zurda genera obras maestras. Un genio como Da Vinci, disruptivo como Dalí, transformador como Miguel Ángel. Único. Un ícono que atraviesa generaciones, nacionalidades. Que ilustra una era del deporte más apasionante del planeta. Y también paredes.
De Rosario, Berazategui y Bangladesh a Kansas City o Dallas, la figura de Lionel ya se ha ganado murales en una tierra que va comprendiendo cada vez más el porqué de semejante pasión alrededor del Diez.
En Deep Ellum, un distrito de entretenimiento aunque también un vecindario histórico de ese rincón de Texas, en la esquina de Elm Street y Crowdus Street fue inaugurada una gigantografía hecha a mano de Messi.
Entre amplias terrazas, mercados a cielo abierto y locales que por las noches ofrecen música en vivo, Joe Skilz diseñó una cara de Leo gigante, mirando hacia el horizonte. Su rostro emerge del borde derecho del escudo de AFA con las tres estrellas; del izquierdo, el Sol de Mayo acompañado por la bandera argentina replica el gesto de LM.
“Con toda la fuerza”, se pudo leer durante el mediodía de Dallas una leyenda que acompaña al dibujo. Un grupo de argentinos, con percusión e instrumentos de viento, le dieron ritmo de cancha a la inauguración formal de la obra.
Bombo del Indio, redoblante de Diego y un Messi gigantesco sobre una pared gris. Ganando selfies de los hinchas que poco a poco van poblando la sede de los dos últimos partidos de Argentina en el grupo.
Es tan cierto que el graffiti de Skilz no tiene la magnitud del mural de Messi que impacta en Rosario o el que acompaña a los oficinistas y bancarios que pasan frente a él a diario sobre la 9 de Julio de Buenos Aires como que, por ecosistema, tiene un peso importante. Porque Estados Unidos no tiene demasiado fervor por el soccer, aunque Leo es su excepción.
“Me llamó la Deep Ellum Foundation para participar en un proyecto en el que se le asignó una Selección a cada artista local de la ciudad. A mí me tocó Argentina, y el objetivo era rendir homenaje al equipo”, le explicó el muralista a Olé.
“Fue la presentación oficial de la obra y fue una experiencia increíble. Argentina jugó un gran partido y la respuesta de la gente fue espectacular. Realmente sentí el cariño y el apoyo de todos”, añadió.
“Me siento profundamente honrado y agradecido por haber tenido la oportunidad de crear esta pieza en homenaje a Argentina con motivo de su llegada a Dallas, Texas, y a Deep Ellum”, se mostró emocionado Skilz. Con el mismo cosquilleo que Mister Alek, el ecuatoriano radicado en Los Ángeles que estuvo a cargo del otro mural de Messi. El que está ubicado en Kansas City.
De Dallas a Kansas City
Porque Messi está en todos lados. En Deep Ellum y también el restó Señorita Margarita, en la intersección de la Main Street con la West 20th St. Un diseño distinto al de Dallas, pero que igualmente es llamativo y generó el interés de los fanáticos que todavía quedan en el Midwest, pero que están próximos a abordar los vuelos de sábado y domingo rumbo al próximo checkpoint: Arlington.
A diferencia del mural de Dallas, el de Kansas City fue una innovación de Mister Alek: originalmente el encargo era una imagen enorme de William Pacho. La Federación de Ecuador contribuyó con la logística y los materiales y hasta sobre el tema se pronunció Alan Franco en la conferencia de prensa previa al partido contra Curazao. Sin embargo, como quedó pintura, nació una idea: q ue Messi también tuviera su espacio tras un heroico hat-trick ante Argelia.
Y entonces, se activó un operativo que acabó de secar mientras Leo le hacía los tres goles a los africanos en el Kansas City Stadium (el nombre Arrowhead, durante el torneo FIFA, no es utilizado). Otra obra maestra de Leo.
KANSAS CITY (ENVIADO ESPECIAL).

Messi es arte. Fútbol impresionista, que desde la simpleza de una pincelada zurda genera obras maestras. Un genio como Da Vinci, disruptivo como Dalí, transformador como Miguel Ángel. Único. Un ícono que atraviesa generaciones, nacionalidades. Que ilustra una era del deporte más apasionante del planeta. Y también paredes.
De Rosario, Berazategui y Bangladesh a Kansas City o Dallas, la figura de Lionel ya se ha ganado murales en una tierra que va comprendiendo cada vez más el porqué de semejante pasión alrededor del Diez.
En Deep Ellum, un distrito de entretenimiento aunque también un vecindario histórico de ese rincón de Texas, en la esquina de Elm Street y Crowdus Street fue inaugurada una gigantografía hecha a mano de Messi.
Entre amplias terrazas, mercados a cielo abierto y locales que por las noches ofrecen música en vivo, Joe Skilz diseñó una cara de Leo gigante, mirando hacia el horizonte. Su rostro emerge del borde derecho del escudo de AFA con las tres estrellas; del izquierdo, el Sol de Mayo acompañado por la bandera argentina replica el gesto de LM.
“Con toda la fuerza”, se pudo leer durante el mediodía de Dallas una leyenda que acompaña al dibujo. Un grupo de argentinos, con percusión e instrumentos de viento, le dieron ritmo de cancha a la inauguración formal de la obra.
Bombo del Indio, redoblante de Diego y un Messi gigantesco sobre una pared gris. Ganando selfies de los hinchas que poco a poco van poblando la sede de los dos últimos partidos de Argentina en el grupo.
Es tan cierto que el graffiti de Skilz no tiene la magnitud del mural de Messi que impacta en Rosario o el que acompaña a los oficinistas y bancarios que pasan frente a él a diario sobre la 9 de Julio de Buenos Aires como que, por ecosistema, tiene un peso importante. Porque Estados Unidos no tiene demasiado fervor por el soccer, aunque Leo es su excepción.
“Me llamó la Deep Ellum Foundation para participar en un proyecto en el que se le asignó una Selección a cada artista local de la ciudad. A mí me tocó Argentina, y el objetivo era rendir homenaje al equipo”, le explicó el muralista a Olé.
“Fue la presentación oficial de la obra y fue una experiencia increíble. Argentina jugó un gran partido y la respuesta de la gente fue espectacular. Realmente sentí el cariño y el apoyo de todos”, añadió.
“Me siento profundamente honrado y agradecido por haber tenido la oportunidad de crear esta pieza en homenaje a Argentina con motivo de su llegada a Dallas, Texas, y a Deep Ellum”, se mostró emocionado Skilz. Con el mismo cosquilleo que Mister Alek, el ecuatoriano radicado en Los Ángeles que estuvo a cargo del otro mural de Messi. El que está ubicado en Kansas City.
De Dallas a Kansas City
Porque Messi está en todos lados. En Deep Ellum y también el restó Señorita Margarita, en la intersección de la Main Street con la West 20th St. Un diseño distinto al de Dallas, pero que igualmente es llamativo y generó el interés de los fanáticos que todavía quedan en el Midwest, pero que están próximos a abordar los vuelos de sábado y domingo rumbo al próximo checkpoint: Arlington.
A diferencia del mural de Dallas, el de Kansas City fue una innovación de Mister Alek: originalmente el encargo era una imagen enorme de William Pacho. La Federación de Ecuador contribuyó con la logística y los materiales y hasta sobre el tema se pronunció Alan Franco en la conferencia de prensa previa al partido contra Curazao. Sin embargo, como quedó pintura, nació una idea: q ue Messi también tuviera su espacio tras un heroico hat-trick ante Argelia.
Y entonces, se activó un operativo que acabó de secar mientras Leo le hacía los tres goles a los africanos en el Kansas City Stadium (el nombre Arrowhead, durante el torneo FIFA, no es utilizado). Otra obra maestra de Leo.