Créditos de imagen: MagnificEl estrés es una de las reacciones humanas que más ha ido aumentando sus cifras en todo el mundo. Surge cuando el cuerpo se pone en «modo alerta» ante situaciones que percibe como desafíos, amenazas o demandas.
Aunque se trate de una reacción natural del cuerpo, mantenerse bajo estrés durante tiempos prolongados provoca deterioro cognitivo. Además de que es probable que, debido a la liberación de hormonas como la adrenalina o el cortisol, se produzcan otras enfermedades que afecten la calidad de vida de las personas.
Durante mucho tiempo, la ciencia ha buscado una forma de proteger al cuerpo de los efectos del estrés, como el deterioro cognitivo. Y al parecer, han encontrado una forma de lograrlo: un gen con la capacidad de proteger al cerebro del estrés crónico.
Proteger al cerebro del estrés: descubren un gen que podría detener el deterioro cognitivo
Un equipo de investigadores, pertenecientes al Instituto de Ciencia y Tecnología Daegu Gyeongbuk en Corea del Sur realizaron un estudio. En donde describen el comportamiento de una secuencia genética ante situaciones de presión emocional prolongada.
Asimismo, revela indicios de que el estrés crónico causa que empiece la destrucción autónoma de las células madre neurales en el hipocampo. Esta es la zona responsable del aprendizaje y la memoria, y aunque se conocen estos datos, no se había logrado encontrar el mecanismo que desencadena este deterioro cognitivo.
Ante esto, es que los resultados demuestran que permanecer expuesto a hormonas del estrés durante tiempo prolongado activa un proceso de autodestrucción celular. Este se denomina muerte por autofagia, un proceso que daña el tejido cerebral de los mamíferos.
La inesperada función de p53 en el cerebro adulto
El gen p53, conocida como el «gen de la muerte» debido a su papel en la eliminación de células tumorales, asombró a los científicos por un comportamiento peculiar. Y es que, en lugar de promover la destrucción celular, actúa como una especie de escudo en el tejido nervioso. Evitando drásticamente el colapso celular cuando se está bajo estrés prolongado.
Esta función es de suma importancia, ya que no permite que el sistema de limpieza interna del cuerpo elimine neuronas que no están dañadas. Por ello, es que el p53 es el encargado de generar un equilibrio y la capacidad neuronal, ayudando al cerebro a resistir los efectos negativos del estrés psicológico prolongado.
Para comprobar esta función, el equipo realizó experimentos con ratones modificados genéticamente, a los que se les eliminó el gen p53. Los roedores mostraron una vulnerabilidad ante ambientes hostiles simulados en laboratorio, además de que les provocó una pérdida acelerada de capacidades cognitivas.
Al igual que la aparición de conductas asociadas con cuadros clínicos de desánimo profundo y fobias sociales generalizadas. Asimismo, un examen microscópico demostró que, en condiciones normales de presión psicológica, una proteína llamada LC3 se une al gen p53 para empezar el proceso del reciclaje celular, permitiendo al cerebro continuar con sus funciones.
Créditos de imagen: iStockEl estrés degrada las barreras protectoras naturales
Cuando hay un exceso de hormonas del estrés, el escudo natural formado por LC3 y p53 se va degradando, dejando vulnerable al organismo ante su misma actividad destructiva. Pues, cuando dicha protección falla, las neuronas del hipocampo entran a una fase de autodestrucción irreversible, anulando su capacidad de regeneración.
Para intentar combatir este problema, los científicos aplicaron dosis bajas de un fármaco antineoplásico RITA. Este fue diseñado originalmente para combatir los procesos tumorales, reactivando el gen p53 y forzando la autodestrucción de células cancerosas.
Como consecuencia, el compuesto logró el bloqueo de la interacción dañina entre LC3 y el sistema de protección genética en los ratones. A su vez, esto no permitió la degradación de esta protección molecular, aun en condiciones emocionales extremas.
Este fármaco permitió que el mecanismo de defensa ante el estrés no se degradara, logrando mantener la estructura y función de las células madre neurales en el cerebro de los roedores. Dichos resultados llamaron la atención de los investigadores, pues podrían ser la puerta a nuevas terapias psiquiátricas alternativas a los tratamientos actuales.