La faja «made in Spain» que asiste a la movilidad de los ciegos – Tecnología

Desde hace décadas, el bastón blanco es la herramienta más utilizada por las personas ciegas para moverse y sortear los obstáculos y, a la vez, un distintivo que advierte a los conductores y a los otros peatones de que la persona que lo lleva tiene discapacidad visual.Con los años, las nuevas tecnologías han ayudado a modernizar el bastón -algunos llevan un GPS- y a diseñar nuevos dispositivos que intentan mejorar la calidad de vida de estas personas. Uno de estos dispositivos ha sido desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que, con la ayuda de Indra y la Fundación Universia, ha diseñado un prototipo que emula a la percepción visual y mejora la autonomía de los ciegos.El SSVT (Sustitución Sensorial VibroTactil) es un dispositivo que cuenta con cuatro componentes: un microcomputador, una cámara Time of Flight (ToF, una especie de sonar que funciona por medio de la emisión y captación de luz infrarroja) para detectar la distancia a los objetos circundantes, una matriz de 48 vibradores y una batería.Todos los componentes se integran en una faja que, en total, «pesa menos de 800 gramos», explica a EFE el responsable del proyecto e investigador del grupo de Investigación en Percepción y Movimiento de la Facultad de Psicología de la UAM, Jorge Ibáñez. El grupo comenzó a diseñarlo hace doce años y «en 2013, habíamos desarrollado un dispositivo que se llevaba en una mochila y que funcionalmente era muy parecido a esta faja pero al que su peso, de ocho kilos, lo hacía inviable para la vida cotidiana», comenta el investigador. En los últimos años lo han pulido y ahora tiene un diseño bastante ergonómico, con una batería que le permite funcionar durante más de ocho horas, y que cumple su función «sin ser intrusivo ni incómodo», destaca.El objetivo del dispositivo es asistir a las personas con discapacidad visual para que pueden compartir espacios con otras personas de manera segura, detectar a tiempo obstáculos, espacios, puertas (abiertas o cerradas), y todos los elementos del entorno relevantes para la locomoción que los videntes captamos con la retina.Para saber si el dispositivo funcionaba, los investigadores lo probaron con voluntarios ciegos y con estudiantes que hicieron el experimento con los ojos tapados con un antifaz. Todos ellos tenían que cruzar un pasillo con obstáculos y hacerlo en el menor tiempo posible. «El aparato tiene un control muy intuitivo y dinámico. Es como una retina de baja resolución que no representa o capta todos los objetos a la vista, sino que, según avanza la persona, le informa de si hay una puerta abierta, un espacio libre, una columna… ese tipo de información útil para el control de la locomoción», comenta el investigador.Para ello, la cámara crea un mapa de profundidad, es decir, hace unas 40 fotos por segundo y en cada foto los píxeles van trazando un dibujo del espacio y de los objetos que después el dispositivo traduce en vibraciones de distinta intensidad que avisan a la persona que lo lleva de que se acerca a un obstáculo y por dónde.Durante las pruebas, los investigadores observaron que los invidentes estaban más seguros y se golpearon menos que los estudiantes. Left6:No existe configuración de publicidad para el slot solicitadoEn cuanto a la velocidad, vieron que cruzar el pasillo más o menos rápido no está relacionado con las capacidades visuales sino con la seguridad con que se afronte la tarea: «Las personas que pueden ver podían estar más inseguras y lentas pero los ciegos -acostumbrados a la ayuda del bastón- también podían sentir cierta inseguridad», dice Ibáñez. Ahora el objetivo es probar el dispositivo en la Escuela de Fisioterapia de la ONCE, un centro mixto de la UAM y la organización de ciegos, para mejorarlo. «Por sencillo que parezca, el bastón tardó unos treinta años en desarrollarse. Exigió mucho rodaje hasta que se determinó bien dónde y cómo usarlo y, sobre todo, cómo enseñar a la gente a adaptarse a él. Ahora mismo es una herramienta fundamental», explica Ibáñez.Por eso es fundamental trabajar con la ONCE y establecer una colaboración continua que nos permita explorar las posibilidades del aparato y optimizarlo constantemente. Mientras, el equipo del proyecto sigue trabajando para mejorar aspectos como la cámara, que ahora mismo solo es viable en interiores, o ampliar el rango de actuación -el modelo actual proporciona información desde un centímetro hasta cuatro metros- para llegar hasta los ocho metros. El objetivo es que el dispositivo complemente al bastón y le dé a la persona una información de la que ahora mismo no dispone, como saber si un obstáculo se aproxima o se aleja, algo que, con práctica, «permitiría saber cuánto tiempo queda para el impacto», algo que un bastón no puede hacer, concluye. EFE ecg/cr/ros

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