Banda ancha fija y gratuita, base para un contrato social digital – Tecnología

“Las telecomunicaciones y las TIC, y en particular la conectividad por banda ancha, son un igualador social, ya que habilitan el ejercicio de los derechos humanos y otros derechos como salud, educación, seguridad, movilidad, protección de datos personales, libertad de expresión, de prensa, de información y de acceso a la información pública del Estado. ¡Quien esté conectado tiene el libre ejercicio de los derechos fundamentales y está integrado a la sociedad!” (1).
Cuando a comienzos de año el portal DPL News sacó la noticia ‘China ya conectó todas sus aldeas rurales con banda ancha’, muchos quedaron estupefactos. No se necesita haber ido a la China o ser un experto geógrafo para entender que es un país mucho más grande que Colombia, y también con zonas de muy difícil acceso. Si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no lo hemos hecho? La respuesta lacónica va a ser, con cierta condescendencia, que ellos tienen plata.Aquí lo que ha faltado es voluntad política y una visión holística del sector. En los últimos 20 años, el Fondo de las TIC (Fontic, hoy Futic) ha recaudado algo más de 20 billones de pesos que han sido dilapidados en iniciativas con nombres rimbombantes como ‘Vive Digital’, ‘Zonas Wifi Gratis para la Gente’, ‘El Futuro Digital es de Todos’ o ‘Transformación Digital Naranja’, con sus respectivos subprogramas, que no alcanzaría el espacio para mencionar. Estos programas han dejado inversiones infructuosas en las regiones.Si algo nos dejó claro la pandemia de covid-19 es que se necesita buena conectividad para el teletrabajo, la teleeducación y la telesalud. El 44 por ciento de los hogares del país no tenía conexión a internet de banda ancha, internet fijo, antes de la pandemia.(Lea más: ‘Colombia está en un momento crítico para decidir sobre 5G’: Carlos Zenteno)Esa cifra se redujo más por la demanda de los hogares que por estímulos del Gobierno. Hay que mencionar que en el 56 por ciento conectado hay hogares de estrato 1 y 2, con planes asistidos y subsidiados por el Estado por un determinado tiempo.Por otro lado, los lúcidos aportes de Dipayan Ghosh, Shoshana Zuboff, Byung-Chul Han y Luigi Zingales, entre otros, permiten asegurar que la necesidad es un nuevo contrato social digital.“La teoría del contrato social dicta que las personas viven juntas en la sociedad, siguiendo un contrato que establece las reglas del comportamiento moral y político. Algunas personas creen que, si vivimos respetando un contrato social, podemos vivir moralmente por voluntad propia y no porque así lo dicta un ser divino” (tomado de ‘Teoría del contrato social’, un artículo de la revista Ethics Unwrapped, de la Universidad de Texas).Jean-Jacques Rousseau, luego John Locke y Thomas Hobbes consolidaron el concepto desde la Revolución francesa. Está claro que el denominado capitalismo de la vigilancia rompe con ese contrato social y que la irrupción de todo lo digital en nuestra vida ha alterado, también, la forma como interactuamos y vivimos.

Cuando a comienzos de año el portal DPL News informó que ‘China ya conectó todas sus aldeas rurales con banda ancha’, surgió la pregunta: si ellos pudieron, ¿por qué nosotros no lo hemos hecho?

Estamos siendo convertidos en títeres que actúan por los contenidos de Facebook, Instagram y por la basura que comparten por WhatsApp. Google creó el monstruo, y Zuckerberg lo refinó. Amazon se pegó al concepto, y Microsoft no se quedó atrás. La única empresa que no ha copiado, literalmente, el concepto extractivista de la recopilación de datos e información de sus usuarios es Apple. Sin embargo, no ha podido abstenerse del todo de aprovechar lo que significa esa afrenta a la intimidad de cada uno de nosotros.Pero, más allá de una elucubración o de consideraciones acerca del abuso de poder de las más grandes empresas de tecnología, oponerse al desarrollo o uso de ella sería de una ignorancia supina.Ya hay una seria preocupación acerca de lo frágil y delicada que es la democracia, cuando a través de internet se pueden manipular las emociones de todo un país.El 6 de enero de 2021 es una fecha clave para la democracia de Estados Unidos. Pensadores de la talla de Francis Fukuyama ya han hablado del punto de quiebre que significó y significa que alguien utilice los altoparlantes de las redes sociales para desconocer un resultado electoral e incitar a la violencia.El mundo entero tiene que aprender a convivir con las redes sociales. Los estados deben imponer regulaciones estrictas a la violación y el uso de la información personal de sus usuarios, pero también es imperativo educar más a nuestros ciudadanos y, definitivamente, convertir la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI), sugerida por la Unesco, en una cátedra obligatoria.Ahora bien, necesitamos de la tecnología. No podemos vivir sin ella. Tenemos que aprender a convivir con ella. Pero en países como el nuestro, donde se ha fomentado más la implementación de redes móviles, los usuarios buscan los planes con “redes sociales gratis” y ahí ganan los grandes abusadores como Facebook y Google porque, en contubernio con los operadores móviles, lo ofrecen dizque “gratis”, entonces, el mismo Gobierno, en su ignorancia, alimentó y alimenta la drogadicción de los usuarios, y sí, es drogadicción, porque ya está claro que el uso de las redes sociales crea dependencia.(Además: TikTok, la nueva plaza pública)Por todo lo anterior es que es tan necesario un Contrato Social Digital que debe comenzar por cuatro pilares básicos: conectividad por banda ancha para todos los hogares; apropiación digital; confianza y seguridad digital y asequibilidad, como lo sugerimos con Julián Cardona Castro en el estudio mencionado para la CAN.Hablemos de los dos primeros. ¿Cómo solucionarlos? La conectividad por banda ancha de calidad para todos los hogares se podría resolver con el Plan Nacional de Banda Ancha Fija, ya propuesto en estas páginas. En vez de financiar programas de corto plazo, el Gobierno bien podría cofinanciar con las gobernaciones y las alcaldías, con recursos de regalías (hoy es totalmente legal y válido), proyectos para llevar fibra óptica a todos los hogares del país. Podrían arrancar por las capitales departamentales e ir bajando a las demás poblaciones.La Troncal de Fibra Óptica, construida con recursos del Estado y en sociedad con TV Azteca, ayudará mucho. Los gobernadores y alcaldes están en su tercer año de mandato. Empujar esta iniciativa los va a inmortalizar. La vía contractual es una alianza público-privada (APP) o una sociedad de economía mixta. Esta vía les permitiría a muchos entes territoriales volver al negocio de las telecomunicaciones.Dirán algunos que es imposible, que no podemos retroceder. Al paso que va Colombia, se está quedando rezagada y el 5G podría ser una tecnología costosa, solo para las grandes ciudades, cuando llegue, si no tenemos una robusta red de fibra óptica en todas las cabeceras municipales del país.(Le podría interesar: La oficina del futuro ya está aquí gracias a los ‘superdispositivos’)La única manera de lograr un rápido desarrollo de las conexiones 5G, por los operadores interesados, es que haya fibra óptica. Habrá departamentos y municipios con más recursos que otros y que podrán desarrollar proyectos más ambiciosos a corto plazo, pero hoy las regalías les llegan a todas las regiones.Así que todos los entes territoriales se pueden subir a esta iniciativa. “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, como dicen que dijo Albert Einstein.Punto finalEl otro punto es la Apropiación Digital. Aquí hay dos partes. Una es la que tiene que ver con la AMI, lo cual debe ser una tarea conjunta del Ministerio de las TIC y el de Educación Nacional. Hay que implementar la cátedra de AMI en todos los colegios del país, públicos y privados, y llevarla como una iniciativa a todos los estamentos educativos: estudiantes, docentes y padres de familia.“La alfabetización mediática e informacional no se adquiere de golpe. Es un proceso vivo y una experiencia dinámica, mucho más completa aun cuando incluye conocimientos, habilidades y aptitudes, así como el acceso, la cobertura, evaluación, asignación, uso, producción y trasmisión del contenido informativo de los medios de comunicación” (tomado de la cátedra de la Unesco).La otra parte es convertir a Misión TIC en un programa permanente y mucho más ambicioso. Este proyecto es una excelente apuesta por el futuro de nuestros jóvenes y de nuestro país. Los datos de empleabilidad así lo demuestran. Sus resultados, concretos, nos animan a sugerir que el Gobierno haga una alianza con quien sabe, y ese es un colombiano que está al frente de Platzi, John Freddy Vega.Existen muchas plataformas de microcursos, como Coursera, Edx, MiríadaX, Google Activate, EdApp o Code, KeepCoding, por mencionar algunas de las más conocidas. Pero Platzi fue creada por un colombiano y es un fenómeno en toda América Latina. Si Freddy Vega y su socio lograron convertir a Platzi en la superempresa que es hoy en día, él es quien debe asesorar al Gobierno colombiano para mejorar el proceso iniciado por Misión TIC. No hay nada más que hablar. Podrían contar con el Sena y con Orlando Rincón y Alfredo Roldán, cofundadores de ParqueSoft, para escoger los cursos y contenidos. Su experiencia, en campo los valida. Además, no es una tarea que deba manejar FedeSoft, porque tendría conflicto de intereses con sus agremiados.(Puede leer: Estos objetos pueden interferir con la señal Wifi en su casa)Quedaron por fuera dos de los cuatro pilares fundamentales para el Contrato Social Digital mencionados atrás. Se recalca la importancia de los dos ya explicados.Pero, ya pasadas las elecciones legislativas y ad portas de las presidenciales, es bueno hablar de seguridad digital. El país ha mejorado mucho en temas de gobierno digital, que ha sido, incluso, el factor en el que le va bien en mediciones acerca de las Telecomunicaciones y las TIC.Pero ¿cómo estamos en ciberseguridad? ¿Cuántas empresas, en un país de micro y mipymes, compran software legal de antivirus? Aquí hay una tarea enorme por hacer, y lo primero es rogarle a Dios que las elecciones transcurran con tranquilidad y que no haya nada que altere la voluntad del pueblo. Pero el próximo gobierno debe ‘pararle bolas’ a este tema.(1). Julián Cardona y Nicola Stornelli. ‘Análisis y diagnóstico del ecosistema digital de la comunidad andina para el sector de telecomunicaciones y TIC’, estudio realizado para la CAN.NICOLA STORNELLI GARCÍA(*)Analista e investigador de Tendencias Digitales. Columnista de ‘Portafolio’, colaborador de EL TIEMPO y de DPL News.​@puertodigital

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