EDITORIAL: Apostar por el sector turístico 



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Ni duda cabe que el turismo es un importante motor de la economía mundial, representa el 7% del comercio internacional y, a escala global, genera directa o indirectamente uno de cada diez puestos de trabajo. Con ese dato no es descabellado apostar por este sector en Tarija.

La crisis económica en que se encuentra nuestro departamento, que durante varios muchos años vivió del sector petrolero, principalmente del gas, ya se siente en el ‘bolsillo’ de la población y es que las regalías bajaron, las asignaciones al departamento para la Gobernación y los municipios disminuyeron drásticamente y así nos cueste reconocer el motor económico de Tarija toda es la cosa pública.

Ante eso esta crisis es una oportunidad para reconsiderar el desarrollo turístico. La recuperación debe conllevar la transformación del sector, la reinvención de los destinos y negocios turísticos, la reconstrucción del ecosistema turístico y el impulso a la innovación y la inversión en turismo sostenible.

En esencia, el turismo tiene que ver con experiencias que incluyen disfrutar de la gastronomía local, explorar paisajes autóctonos y visitar lugares de valor histórico, pero, sobre todo, tiene que ver con las personas, ya sean guías locales, operadores de establecimientos de alojamiento u otros proveedores de servicios que hacen especial el viaje o ayudan a las empresas a mantener su actividad y llegar a mercados nacionales e internacionales.

Esta respuesta ya se dio, el sector vitivinícola en su gran mayoría ya aposto por el turismo, casi todas las grandes bodegas tienen ‘paquetes’ de recorridos a sus viñedos, de cata a sus ‘vinos de altura’, de almuerzos o cenas con majestuosas vistas a sus parrales y se convirtieron en destino de bodas, de cumpleaños, de reuniones empresariales y todo tipo de festejos, pero no sólo local sino ya a nivel nacional.

La campiña tampoco se quedó atrás, pues mucha gente que tiene sus propiedades rurales apostó al turismo con infraestructura, que cuenta con cabañas, piscinas, lagos artificiales, canchas deportivas, paseos y un largo etcétera, sin olvidarnos del atractivo que significa nuestros muchos ríos que sin exagerar son cuasi paradisíacos.

Los privados ya están haciendo lo suyo, ahora toca a las autoridades de turno garantizar la seguridad, los servicios de salud o de primeros auxilios, la limpieza de los balnearios y de sus accesos, en fin, la logística en su conjunto.

Pero lo más importante de todo, es que los ciudadanos -los tarijeños en este caso-, debemos ser los ‘embajadores’ para nuestros visitantes y aportar con nuestro granito de arena para que la visita de esos turistas no solo sea grata, sino sea motivo de buen recuerdo e incluso regreso.

El desafío está y debemos ser parte de este, pues la economía la debemos volver a reconstruir y el turismo tiene un efecto multiplicador donde todos ganamos.