Embarazo en verano: qué riesgos existen y cómo prevenirlos

Las altas temperaturas y el cambio de hábitos en verano pueden resultar perjudiciales para la salud de las embarazadas. Por eso, es importante tomar nota de los cuidados más adecuados para llevar bien el embarazo en esta época y, así, prevenir los efectos negativos del calor. Averiguamos cuáles son los 5 riesgos del calor en las embarazadas y te ofrecemos unas sencillas medidas de prevención. 1. Deshidratación En verano, la hidratación es muy importante para la población en general y, en particular, para las embarazadas, que tienen más riesgo de deshidratarse. De hecho, hay que tener en cuenta que se necesita beber más agua durante la gestación, tal como nos confirma la doctora Cristina Martínez Pancorbo, especialista en Obstetricia y Ginecología del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón: «Los requerimientos de agua en mujeres embarazadas se incrementan con avanzado para permitir el aumento de agua corporal y cubrir las mayores necesidades metabólicas del feto». Por otro lado, son muchas las mujeres que presentan náuseas y vómitos durante la gestación, lo que conlleva una pérdida de líquidos y, en consecuencia, un mayor peligro de deshidratación. En este sentido, la dotora matiza que «muchas gestantes experimentan una pérdida importante de líquido con los vómitos, lo que aumenta sus necesidades y, por tanto, el riesgo de sufrir deshidratación». Por todo ello, es muy importante asegurar una buena hidratación durante el embarazo, lo que además resulta mejorar para el bienestar del feto, y ayuda a evitar el estreñimiento y las infecciones urinarias repetitivas de la embarazada. 2. Sensación de mareo Esto ocurre porque el calor hace que los vasos sanguíneos se dilatan y baja la tensión, lo que puede acabar provocando mareos. Igualmente, las altas temperaturas pueden provocar la inflamación de los pies, tobillos y manos. Sobre esto, la doctora Martínez nos cuenta que «el calor excesivo favorece la disminución del retorno venoso, provocada sobre todo por la compresión del útero sobre la pelvis, lo que conlleva la aparición de edema o hinchazón en las, tobillos y pies». 3. Manchas en la cara Esta pigmentación de la piel suele aparecer por los trastornos hormonales que ocasiona el embarazo, y que sensibilizan la piel. Esto puede motivar la aparición de manchas en la cara, en especial melasmas y cloasmas. Lo habitual es que se atenúen tras el parto, pero también hay mujeres que, al quedarse de nuevas embarazadas, notan que estas manchas se intensifican. 4. Malformaciones o abortos Este riesgo tan grave está relacionado con el incremento prolongado de la temperatura corporal, lo que se denomina hipertermia. En más detalle, la doctora Martínez Pancorbo nos alerta que «las embarazadas deben evitar las actividades que once en exceso de temperatura corporal o hipertermia, ya que, si este aumento es prolongado durante el primer trimestre de gestación, puede provocar malformaciones fetales e incluso abortos espontáneos». 5. Diabetes gestacional Este tipo de diabetes se relaciona con el embarazo y su riesgo puede aumentar por el cambio de hábitos y las altas temperaturas. La doctora Marta Cascajares Solano, especialista en el mismo servicio hospitalario, nos explica que «la diabetes mellitus gestacional es la disminución de la tolerancia a los hidratos de carbono que se diagnostica por primera vez durante la gestación, independientemente de su persistencia una vez finalizada el embarazo». En vacaciones, es habitual comer fuera de casa, disminuir la actividad física y estar más expuestos al calor. Todo esto puede tener un efecto negativo en las mujeres embarazadas, alterando los niveles de glucosa en sangre, lo que a su vez incrementa el riesgo de hipoglucemia o bajada de azúcar, y también dificultando la absorción de la insulina administrada. Por otra parte, nuestra doctora nos menciona que «las embarazadas con diabetes sufren ciertas complicaciones preexistentes de la misma, como la afectación de pequeños vasos o nervios que pueden dar lugar a agotamiento por calor y golpe de calor, para lo que recomienda una buena hidratación con agua, infusiones o bebidas no azucaradas, y practicar ejercicio evitando las franjas horarias con temperaturas más altas». Aunque la diabetes gestacional suele curarse después del embarazo, nuestra doctora apunta que «en un metaanálisis las pacientes con diabetes gestacional tienen un riesgo casi 10 veces mayor de desarrollar diabetes de tipo 2 posterior que las pacientes con embarazos normoglucémicos». ¿La diabetes gestacional se transmite al bebé? No. La doctora Cascajares nos aclara que «el recién nacido no nace diabético, pero puede derivarse una serie de problemas debido a la diabetes mellitus gestacional», entre los que se destacan: Hipoglucemia, que supone un bajo nivel de azúcar en la sangre. Sus síntomas son temblor, irritabilidad, hipotonía o succión débil. La lactancia materna puede ayudar a tratar la hipoglucemia leve. Hipocalcemia, que es una afección relacionada con la concentración de calcio. Hipomagnesemia, que es un trastorno que afecta a los niveles de magnesio. Riesgo de malformaciones congénitas en el corazón, el cerebro, el riñón y gastrointestinales. Retraso del crecimiento intrauterino. Más peso de lo normal, «lo cual dificulta en ocasiones el parto pudiendo dar lugar a complicaciones, como fracturas de clavícula, parálisis braquial o distrés respiratorio, entre otros», añade la doctora. Consejos para embarazadas en verano La doctora Martínez nos propone los mejores cuidados para las mujeres embarazadas en verano: Bebe agua y otros líquidos de forma frecuente. No consuma bebidas demasiado azucaradas o con cafeína. Prioriza alimentos de fácil digestión. Aplica crema solar de alta protección si vas a exponerte al sol. Evita exponerte a la radiación solar de las 12 a las 16 horas, que es la franja más calurosa del día. Elige sitios frescos o climatizados. Usa ropa holgada y que facilita la transpiración. Evite las actividades físicas o deportivas al aire libre durante las horas centrales, que es cuando hace más calor. Además, la doctora Martínez nos recuerda que «para que el ejercicio sea potenciador en el embarazo debe ser moderado y progresivo». Puedes prevenir la inflamación de los pies y las piernas con estos consejos: camina media hora cada día o realiza ejercicio moderado, intenta colocar las piernas en alto, estimula la circulación con el movimiento de piernas y pies, bebe agua y evita estar de pie demasiado rato ¡Ojo con la deshidratación en embarazadas! Es importante contactar con Urgencias inmediatamente si detectamos deshidratación o un golpe de calor. La primera se manifiesta con síntomas como orina de color oscuro y de poca cantidad, sed exagerada, boca seca y tensión arterial baja. En cambio, el golpe de calor en embarazadas provoca aceleración del pulso y de la respiración, fiebre superior a los 40 grados, confusión, convulsiones, desmayo, irritabilidad, trastornos de la conciencia y piel enrojecida y caliente.

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