Las universidades «nomadas» del Donbs

22:39Directo Guerra en Ucrania, ltimas noticias Guerra en Ucrania Entre el colapso y el agotamiento: cuatro escenarios para la guerra de Ucrania La Universidad del Este de Ucrania fue instituida en 1920, y entre sus muchas «especialidades» figura una que resulta difcil de imaginar en los currculums de otras instituciones europeas: su cuasi condicin «nomada», que le ha llevado a ser evacuada en varias ocasiones ante la proximidad de los conflictos.Fue lo que le ocurri durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las autoridades soviticas decidieron trasladarla a Siberia. Le volvi a pasar en 2015, cuando su direccin pas a instalarse en Severodonetsk despus de que las fuerzas separatistas apoyadas por Rusia tomaran el control de Lugansk, en el este del pas. La ofensiva sobre Severodonetsk, que ya casi se encuentra cercada por las tropas rusas, la ha obligado a buscar una ensima localizacin: la ciudad de Dnipro.La coyuntura que enfrenta la citada institucin lectiva ni siquiera es indita. Los casos de organismos educativos del Donbs -y con ellos los de miles de alumnos y profesores- que han tenido que recolocarse son legin. La Universidad Estatal de Asuntos Internos de Donetsk lleva otros cuatro traslados desde 2014, segn ha reconocido recientemente su rector, Serhiy Vitvitsky. De Donetsk -otra ciudad que qued bajo control separatista- se mudaron a Kryvyi Rih. Despus eligieron Mariupol. En febrero tuvieron que retornar a Kryvyi Rih y en las ltimas semanas han instalado varias de sus facultades en Kropyvnytskyi, en el centro de Ucrania.»La guerra es un desastre para todos los ucranianos pero tengo que dar las gracias a las autoridades y miembros de la comunidad lectiva de tantas ciudades que han recibido a nuestros profesores y alumnos. El objetivo es preservar el potencial cientfico de Lugansk. Los jvenes podrn seguir estudiando y esperamos que muy pronto regresen a su tierra», seal hace algunas semanas la mxima autoridad civil de Lugansk, Sergei Gaidai.Segn relata Okovytyy Sergiy Ivanovich, rector de la Universidad Oles Honchar de Dnipro, tan pronto como recibi una llamada de su contraparte de Lugansk en marzo, habilit un espacio en el ingente complejo que ocupa su institucin en la ciudad ucraniana para permitir que se instalaran aqu «unas 300 personas, en su mayora profesores y sus familiares». A los pocos das hizo lo mismo tras el requerimiento que recibi de la Universidad Pedaggica del Donbs, instalada en la villa de Slavyansk.En cualquier otra parte de Europa, un personaje como Ivanovich mostrara al visitante su coleccin de libros cientficos -el estudi qumica- pero aqu el mximo responsable de la Oles Honchar guarda cerca de su mesa los restos de uno de los misiles rusos que han cado en Dnipro.El curioso «mobiliario» forma parte de las nuevas y atribuladas circunstancias con las que tienen que lidiar los ucranianos y en especial los nativos del Donbs, que, como la propia Yana Bilous, inciden en que en la ltima dcada han tenido que lidiar con «dos guerras» y sus consecuencias.»Yo he sido desplazada dos veces», precisa la profesora de ingeniera de 35 aos de la Universidad del Este de Ucrania, como carta de presentacin. Aquel fatdico ao, 2014, Yana y su marido permanecieron en Lugansk hasta noviembre, cuando la intensidad de los bombardeos les forz a abandonar el lugar. «Un fragmento de obs cay en la casa de al lado», rememora.Aquel inicio del conflicto gener una profunda grieta a nivel social en toda la regin, que se propag a la misma Universidad del Este de Ucrania, que ahora tiene dos sedes: la oficial, que ha terminado en Dnipro y la que regenta la administracin prorrusa de Lugansk. «La mitad de los alumnos se qued en Lugansk y la mitad se vino a Severodonestk», afirma la enseante. Conscientes del pasado, Yana y su esposo huyeron de Severodonestk el mismo da que los rusos lanzaron la ltima arremetida en febrero. «Tenamos la experiencia de 2014 y anticipbamos lo que iba a pasar», relata.Sofa Marchenko, coordinadora de una ONG local de Dnipro especializada en la atencin a los desplazados, es, precisamente, la nica caracterstica en cierta manera «positiva» que se puede extraer de los que ya han visto como su mundo se derrumbaba en una ocasin. «Para los dobles desplazados es mucho ms fcil hacer la maleta otra vez», opina.Siguiendo las indicaciones del Ministerio de Educacin ucraniano, el departamento de Bilous reactiv las clases online en abril y ahora ensea a 40 alumnos -algunos de ellos repartidos por toda la geografa ucraniana o que residen, incluso, en el extranjero-, aunque admite que el conflicto ha afectado a la concentracin de los estudiantes. «Solo se conecta de forma habitual la mitad», puntualiza.Yana comparte destino con Ivanchuk Volodgmir, que, a sus 33 aos, ya ocupa el cargo de vicedirector de la Universidad Pedaggica del Donbs. Su ciudad, Slavyansk, fue uno de los epicentros de los combates de 2014. La sede de su departamento termin en Bajmut, otra localidad que se encuentra sometida en esta ocasin al asalto de la artillera rusa.»Es todo un poco catico. Tenemos estudiantes en Polonia y en muchas partes del oeste de Ucrania. No se cmo van a salir los exmenes de junio. Tendremos que ser un poco ms flexibles», apunta.El periplo de la Universidad del Este y la Pedaggica del Donbs forma parte de la historia de esta nacin, que ms parece un compendio de tragedias que se acumulan en estratos. Una sobre la otra. Los 6,5 millones de refugiados y los ms de 8 millones de desplazados que ha generado la ltima invasin se suman a los que ya nutran las estadsticas desde 2014.La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados estimaba que Ucrania tena 1,6 millones de desplazados antes del 24 de febrero, 854.000 de ellos en los territorios que controla Kiev.La primera parte del conflicto en 2014 y 2015 provoc la huida de cientos de miles hacia Jarkov, que, junto a los territorios de Donetsk y Lugansk, todava en manos del gobierno, se convirtieron en los principales destinos de los escapados. Larisa Babiy, de 64 aos, es una de esas personas que llevan aos intentando huir de una guerra que irremediablemente vuelve a atraparlas. Reside desde 2017 en el campo de casas prefabricadas que se erigi en un barrio de Jarkov para los desplazados del Donbs. Recibi el nombre de «Esperanza». Casi un sarcasmo, dadas las presentes circunstancias.Nativa de la ciudad de Donetsk, capturada por los paramilitares prorrusos, Larisa escap primero a la costa del Mar de Azov -no lejos de Mariupol- y cuando el conflicto de 2014 y 2015 se extendi a esa regin, termin recalando en Jarkov. Ahora malvive en un diminuto habitculo en la Habitacin N 1 de este complejo, que lleg a tener hasta 300 residentes cuando se inaugur en 2015. Con el paso del tiempo, esa cifra baj hasta el centenar que vivan aqu antes de febrero.»Jarkov estaba lleno de gente del Donbs. Despus, algunos regresaron a sus casas pensando que la situacin estaba ms tranquila», explica Andrei Golubtsov, de 43 aos, un desplazado que proviene de Lugansk.Durante los peores das de los bombardeos que sacudan a Jarkov, Larisa y su hija de 26 aos pasaban la noche en el refugio de una cercana estacin de autobuses. La metralla lleg a alcanzar algunos de los cubculos del recinto.»El aeropuerto est muy cerca y durante los primeros das (de la invasin) termin en llamas», recuerda la fmina. «Para ser honesta, me gustara marcharme a Alemania. Estoy harta de tanta guerra», agrega la seora.La situacin de estos desplazados es especialmente compleja ya que muchos mantienen lazos familiares y, quizs, ideolgicos con los territorios ocupados. El padre de Marina Kirbaba, de 42 aos, vive en la poblacin de Donetsk, y ella defiende que Occidente est usando a Ucrania como «campo de batalla». «Es una guerra entre EEUU y Rusia, pero aqu. Y no me extraara que terminara siendo la Tercera Guerra Mundial», argumenta. «Yo me he peleado ya con la mitad de mi familia. Son separatistas», reconoce por su parte la profesora Bilous.El desplazamiento de instituciones y personas se inscribe en el radical proceso que ha provocado esta guerra en el pas, que ha trastocado completamente todas los estamentos del pas. Los cambios se han extendido, asimismo, a las propias empresas, que han abandonado por cientos el este del pas. Segn Iryna Zhuravlyova, una de las responsables de este cometido en Dnipro, al menos 510 firmas de todo tipo han tenido que reubicarse a otras regiones y la mitad de ellas ya han vuelto a retomar sus negocios.Incluso para los que ya atesoran una cierta «experiencia» en estos menesteres, el conflicto dejar una marca indeleble en su vida. «El otro da lo hablaba con mi marido: la guerra se ha tragado los mejores aos de nuestra vida», asume Yana con cierto tono de resignacin.Conforme a los criterios deThe Trust Project.

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