Francia prueba el burkini en las piscinas públicas en nombre de la igualdad

Actualizado Mircoles, 22 junio 2022 – 13:04El máximo tribunal francés cree que el reglamento aprobado en mayo por la alcalda de Grenoble, que s permita esta indumentaria, también vulnera la neutralidad de los servicios públicos. Una mujer con burkini en el ro Sena, en Pars.AFPCrnica Mi da de playa como «la mujer burkini» El burkini es un atentado a la laicidad, a las mínimas reglas de higiene en una piscina oa ambas? La polémica en Francia est servida. Todo empezó a mediados de mayo en Grenoble, una ciudad de unos 160.000 habitantes a los pies de los Alpes, gobernada por la izquierda. Entonces, el alcalde ecologista ric Piolle aprob, con una mayora establecida de 29 votos contra 27, una nueva norma que permita el uso del burkini en las piscinas públicas de la ciudad. El objetivo, según sus palabras, era «levantar las prohibiciones de vestimenta», siempre y cuando «se tratara de prendas con tejidos específicamente concebidos para el baño». «Muchas mujeres no van a las piscinas porque no quieren ensear sus cuerpos» continuaba la alcalda, sin mencionar, en ningn momento, la palabra burkini. Dice el refrn que uno es dueo de lo que calla y esclavo de lo que habla. Y ni el alcalde Piolle -por mucho que no dijera la palabra prohibida- ni el Consejo de Estado (la más alta institución judicial) han podido escapar a la polémica del burkini, un viejo asunto que tiende a polarizar una sociedad donde la laicidad es sinnimo de libertad. Y no hay nada -o casi nada- que a un francs (musulmn o no) le guste ms que reivindicar su libertad. Ayer, el Consejo de Estado confirma una decisión del tribunal administrativo de Grenoble que afirmaba que la modificación del reglamento de las piscinas «tenía como objetivo, contrariamente a lo que deca la alcalda, autorizar el burkini para satisfacer una reivindicación de la naturaleza religiosa». Y esa «derogación» de las reglas habituales sobre trajes de baño era contraria a «la igualdad de trato» de todos los usuarios y al principio de «neutralidad de los servicios públicos». Es necesario aqu hacer una puntualizacin. La mayora de los reglamentos gales sobre cmo debe uno vestirse en una piscina prohben los trajes de bao no ajustados porque no se consideran higinicos (por la misma razn estn vetados los gorros). En el caso de Grenoble, el alcalde quera modificar la norma y permitir trajes de bao largos a condicin de que no llegaran a la rodilla. Y, puesto que los hombres tienen prohibido llevar bermudas, el Consejo de Estado estima que, en realidad, la voluntad del alcalde de Grenoble era autorizar los burkinis, de cuerpo entero o hasta la rodilla que, en ocasiones, llevan falda incorporada. Por resumir: un alcalde no puede modificar una norma de acceso a una piscina para satisfacer sólo a una parte de la población, concretamente, a las mujeres que quieren vestirse con un burkini. Grald Darmanin, ministro de Interior, mostró su alegría por la decisión judicial, afirmando que era una «victoria de la ley sobre separatismo, una victoria para la laicidad y, sobre todo, para la República». Esa norma a la que se refiere Darmanin, la ley de lucha contra el separatismo, aprobada en agosto del año pasado, permite a las autoridades municipales pedir la suspensión de una norma que suponga una vulneración «de los principios de laicidad y neutralidad públicas». El caso de Rennes En Francia, el pas europeo con la comunidad musulmana más grande de Europa, se prohibieron en 2010 en espacios públicos el nicab (el velo que cubre el rostro) y el burka. Y los burkinis fueron el tema estrella del verano hace ahora seis años, cuando una treintena de ciudades lo prohibieron en sus playas antes de que el Consejo de Estado sentenciara que era una medida «desproporcionada». Solo una ciudad acepta el burkini en las piscinas públicas: Rennes. Aunque, en realidad, la prenda no está ni prohibida ni autorizada y su nombre ni aparece en el reglamento. Lo que hizo la alcaldesa socialista Nathalie Appr en 2018 fue acabar con la prohibición de las bermudas y permitir las vestimentas utilizadas para el buceo en las piscinas. En la entrada de estos establecimientos hay un pequeo cartel con las cuatro condiciones que debe cumplir cualquier traje de bao: que su tejido sea acorde para la actividad, que est limpio, que no haya sido usado antes del bao y que no sea ropa interior. Y el burkini cumple con todas. As, mientras la lder de la extrema derecha, Marine Le Pen, ha manifestado que, si por ella fuera, ya existe una ley que prohibiera el burkini en las piscinas, varias organizaciones musulmanas manifiestan que seguirn luchando por su derecho a llevar.. Yasmina , parte del Sindicato de mujeres musulmanas de Grenoble, aseguróba en declaraciones a RadioFrance: «Militamos para que cada una lleve el traje de bao que elija, el clsico baador, un monokini o un traje de cuerpo entero».Ayer, la alcalda de Grenoble dijo que «tomaba nota» de la decisión del Consejo de Estado pero que simplemente haba querido «permitir el igual acceso de todos los usuarios a las piscinas, sin discriminaciones». Y recordaba que el nuevo reglamento de las piscinas de la ciudad segua siendo un «avance» ya que permite la «igualdad entre hombres y mujeres». Y es que, curiosamente (o no), la norma aprobada a mediados de mayo también permite a las mujeres ir en topless. Y eso no ha sido objeto de discusión, ni de polémica, ni de titulares.Conforme a los criterios de The Trust ProjectSaber más

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