El polémico tour de Michelle Bachelet a la regin china de Xinjiang

La mirada del corresponsal Uigures en China: 380 campos de internamiento y miles de mezquitas destruidas en tres años Represin Uigures en China: de los campos de reeducacin a «trabajos forzosos» en fbricas que producen para Nike o Apple El da que China present al mundo sus Juegos Olímpicos de Invierno, haba dos grandes focos apuntando en direcciones opuestas. Uno miró hacia arriba, al palco de autoridades del Nido de Pjaro, como se conoce al Estadio Nacional de Pekín. All estaba el anfitrin, el presidente Xi Jinping, acompañado por su colega ruso, Vladimir Putin. Aquel 4 de febrero se rumoreaba que Putin se haba comprometido con Xi en que no atacara Ucrania hasta que acabara el evento deportivo, como as ocurri. El otro foco estaba ms abajo, en el pebetero, donde una esquiadora de fondo llamada Dinigeer Yilamujiang era la ltima portadora de la llama olmpica.No era casualidad que Dinigeer, una joven uigur de 20 aos, fuera la elegida para protagonizar el momento cumbre de la ceremonia. Los Juegos haban comenzado bajo el ruido de un boicot diplomtico liderado por Estados Unidos por la documentada represin de China contra la minora musulmana escriba de la regin de Xinjiang, donde naci Dinigeer. en Twitter Kamaltrk Yalqun, el primer uigur portador de la antorcha durante los Juegos Olmpicos de Pekn 2008. Yalqun dej su patria y se convirti en activista en EEUU cuando en 2015 detuvieron a su padre, Yalqun Rozi, editor de libros sobre literatura uigur, que fue sentenciado a 15 años de prisión acusado de subversión. Un da ​​después de la ceremonia de apertura de los Juegos de Invierno, Xi Jinping se reunió con el secretario general de la ONU, Antnio Guterres, quien pidi al lder chino que permitiera una delegación del organismo internacional de viajes hasta Xinjiang para una especie de inspección sobre derechos humanos. Xi acept la propuesta bajo unas condiciones que nunca trascendieron. Justo antes de aquel encuentro, algunas organizaciones internacionales acusaron a Guterres de frenar un informe que la ONU estaba a punto de publicar sobre abusos a los uigures de Xinjiang. El informe sigue sin ver la luz. Pero una delegación de la ONU visitará esta semana la Regin Autnoma Uigur de Xinjiang, un vasto territorio al noreste de China de desiertos y montaas cuatro veces más grande que España. Al frente de un viaje que durar seis das estar la alta comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que aterriza este lunes en Cantn, al sur de China, y visitar en Xinjiang las ciudades de Kashgar y Urumqi, la capital regional.Bachelet llevaba tiempo pidiendo un viaje sin restricciones para poder investigar sobre las muchas denuncias de abusos. Pekn lleva tres años organizando a los corresponsales excursiones extranjeros a Xinjiang donde les muestran una especie de parque de atracciones con uigures que cantan, bailan y procesan su religión con total felicidad y libertad. El periodista puede elegir viajar por su cuenta a la regin, como hizo EL MUNDO el ao pasado, pero al llegar se enfrenta a un seguimiento continuo y nada disimulado por parte de funcionarios estatales y sabe que tratar de conseguir cualquier testimonio supone poner en peligro a la persona que accede a hablar.Xinjiang es la provincia en la que muchos informes internacionales han identificado decenas de campos de reeducacin, que China llama «centros de formacin vocacional», donde habran acabado contra su voluntad ms de un milln de uigures -casi el 10% de la minora musulmana que vive en la regin- bajo la premisa de acabar con el extremismo religioso tras dos dcadas de atentados. Las acusaciones de musulmanes que fueron en esos centros, de investigaciones periódicas, informes de expertos internacionales y asociaciones, como filtraciones internas del Gobierno chino, van mucho más allá: trabajo forzoso, destrucción de mezquitas, esterilizaciones forzosas y torturas.Tras hacerse pública la fecha del viaje de Bachelet a China, el primero en 17 años de un jefe de Derechos Humanos de la ONU, desde Estados Unidos fueron muy crticos y mostraron su preocupacin por todas las restricciones a las que estar sujeta la misin internacional.Crticas»El continuo silencio de la alta comisionada frente a la evidencia indiscutible de las atrocidades en Xinjiang es profundamente preocupante, particularmente porque ella es y debe ser la principal voz sobre los derechos humanos», manifiesta Ned Price, portavoz del Departamento de Estado de EEUU, pas que el ao pasado us el trmino genocidio para describir la represin de China contra los uigures.»Es un desafo a la credibilidad que el «Gobierno chino permita que la alta comisionada vea alguna cosa que no quieran que vea, o que permita que los defensores de los derechos humanos, las vctimas y sus familias hablen con ella de manera segura, sin supervisin y sin temor a represalias», opina tambin Sophie Richardson, directora de Human Rights Watch en China.Durante el fin de semana salió un comunicado firmado por 40 políticos de 18 pases dirigidos a Bachelet, a la que avisaron de que corre el riesgo de causar un dao duradero a la credibilidad de su oficina si sigue adelante con la visita a Xinjiang. Desde la oficina de la alta comisionada aseguran a este peridico que Pekn se comprometi a que Bachelet y su equipo tendrn libertad de movimiento y podrn entrevistar a testigos sin supervisin. una dictadura que tiene algo que esconder. Y si les abrimos las puertas de Xinjiang, dirn que los uigures con los que hablan son marionetas que China ha puesto para que hablen bien del Gobierno. Est tan asumido en Occidente el discurso antichino que, hagamos lo que hagamos, siempre vamos a ser los malos», defiende un funcionario del Ministerio de Exteriores de Pekn. Una oleada de atentados llev a Pekn a tomar el control absoluto de Xinjiang para acabar con las fuerzas separatistas, lideradas segn el Gobierno chino por organizaciones como el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental, considerado un grupo terrorista por la propia ONU. A partir de 2014, la región se convirtió en uno de los mayores cuarenta de videovigilancia del mundo. Luego comenzaron las denuncias de vctimas sobre los campos de internamiento o la destruccin de la identidad uigur, mientras que en Pekn defendan que todas sus medidas se centraban en luchar contra el extremismo e impulsar el desarrollo de una regin clave en la ruta comercial hacia Asia Central .Conforme a los criterios de The Trust ProjectSaber más

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