Científicas argentinas inspiran a las niñas a entrar en el mundo de la ciencia

Son decenas y están por todo América Latina. Es la región donde existe la mayor proporción de investigadoras a nivel mundial, aunque todavía luchan por acceder a puestos de liderazgo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En cifras, las mujeres representan el 45% de las investigadoras en América Latina y el Caribe, en comparación con el 28% a nivel mundial, según un informe de la Unesco publicado en 2020. 

Argentina, por ejemplo, es uno de los países de la región con mayor porcentaje de mujeres científicas: en 2019, más del 50% se dedicaban a la investigación y el desarrollo experimental, de acuerdo con el Instituto de Estadística de la Unesco. 

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebramos a cinco de las científicas argentinas más destacadas en el campo de la ciencia y la investigación. Han ganado premios por sus valiosas aportaciones a la ciencia, enseñan en las universidades y han escrito artículos en las publicaciones más importantes del ámbito científico.

Andrea Gamarnik, viróloga

Andrea Gamarnik lideró el desarrollo de los primeros test serológicos argentinos para el covid-19. (Crédito: CONICET)

Andrea Gamarnik ha realizado importantes avances sobre la biología molecular de los virus de dengue y zika y lideró el desarrollo de los primeros test serológicos argentinos para el covid-19, según el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina.

«Hay que incentivar a niños y niñas para que vean que las posibilidades de desarrollo profesional son iguales y las mujeres somos capaces de dirigir un proyecto de investigación, ser exitosas», dijo la viróloga Ingrese su correo electrónico para suscribirse al boletín informativo de cinco cosas de CNN.

Para Gamarnik es importante visibilizar a las científicas en su país. Cuando llegó la pandemia del coronavirus puso en marcha una proyecto que combina ciencia y música de la mano de una de las bajistas más reconocidas de América Latina, Clara Cantore. Los videos de «Música por la Ciencia» presentan los avances de sus investigaciones sobre la evolución del covid-19 y tienen miles de reproducciones en YouTube.

Gamarnik estudió bioquímica en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tiene un doctorado en virología por la Universidad de California en San Francisco, donde estudió los mecanismos moleculares de replicación del virus de la poliomielitis. También participo en el desarrollo de ensayos fenotípicos para los virus VIH, y hepatitis B y C (2000-2001) en California.

En 2001 regresó a Argentina para incorporarse al Instituto Leloir, donde creó el primer laboratorio de Virología Molecular. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Internacional L’Oreal UNESCO por las Mujeres en la Ciencia en representación de América Latina en el 2016. En 2013, recibió el premio Konex en Ciencia y Tecnología.

«Las ciencias se enriquecen de la presencia de las mujeres», dijo Gamarnik que pone de ejemplo a su país donde existe un interés considerable por parte de las mujeres en las carreras científicas.

Sin embargo, reconoció, la mayoría no alcanza los cargos de liderazgo: «Esos cargos siguen ocupados en un 70% por hombres y en ese trayecto —del inicio de una carrera a desarrollarse— hay muchos pasos. Entre ellos, está el tema de la maternidad y la falta de facilidades que tienen las mujeres para atravesar esa etapa de la vida».

Gamarnik es la primera mujer argentina en pertenecer a la Academia Estadounidense de Microbiología, ha sido Investigadora del programa internacional del Howard Hughes Medical Institute de Estados Unidos, es miembro del CONICET y participa como editora académica en la revista PloS Pathogens, editada por la Public Library of Science.

Bibiana Vilá, bióloga: conservación y educación ambiental

Bibiana Vilá recibió el premio Midori en 2019 por sus aportes a la conservación de la biodiversidad. (Crédito: Bibiana Vilá)

Recién se graduó en Ciencias Biológicas de la UBA cuando empezó a estudiar las vicuñas del norte de Argentina, donde se fascinó por las culturas locales. Ya como investigadora del CONICET, Bibiana Vilá investigó la biología de la reproducción de esta especie de la familia de los camélidos que vive en el altiplano andino.

Su trabajo ha sido reconocido tanto en Argentina como a nivel internacional. En 2014, la bióloga ganó el Premio Midori, otorgado por la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas y la Fundación AEON de Japón, que trabaja a nivel mundial en temas relacionados con la prevención del calentamiento global y la conservación de la biodiversidad.

Al recibir el premio, Vilá reconoció la importancia que han tenido las mujeres de su vida en su carrera como científica: «Mi amor por los animales y la maravilla por la naturaleza comenzó en la infancia a través de las enseñanzas de mi abuela, Meme. Mi madre también era una persona amante de los animales».

Con su equipo que está integrado en su mayoría por mujeres científicas, Vilá recuperó y adaptó el “chaku”  — un ritual prehispánico de captura de vicuñas — a las prácticas modernas de bienestar animal. Esto permitió, según el CONICET, que los pobladores pudieran obtener la fibra de las vicuñas con la esquila, sin matar ni maltratar a los animales.

«La ciencia que hacemos, tenemos que derivarla hacia el cuidado y para derivarla hacia el cuidado, las mujeres tenemos que tener un protagónico», dijo Vilá a CNN.

Vilá también da clases de ciencias ambientales en la Universidad Nacional de Luján y asegura que la mayoría de sus estudiantes son mujeres, alrededor del 80%.

«La elección de lo ambiental y el cuidado está feminizándose mucho. Aunque para mí es alentador, tampoco sería bueno que las ciencias duras, en las que se gana dinero, las que generan tecnología… sean de los varones. Y las ciencias del cuidado y más amorosas con el ambiente sean sólo de las mujeres, porque de nuevo es un reflejo del patriarcado», dijo.

Karen Hallberg, física

Karen Hallberg recibió el premio L’Oréal-UNESCO en 2019 por el desarrollo de técnicas computacionales para entender la física de la materia cuántica. (Crédito: Karen Hallberg)

Karen nació en Rosario, Santa Fe, pero creció en Jujuy. Estudió en el Instituto Balseiro donde se recibió como Licenciada en Física y Doctora en Física. Fue reconocida con el premio internacional L’Oréal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia en 2019 por el desarrollo de técnicas computacionales para entender la física de la materia cuántica, según el CONICET. 

«¡Espero que incentive a más niñas y jóvenes a estudiar física, matemática, computación, química e ingenierías que son carreras fascinantes!», dijo la física al recibir el premio en 2019.

Según la Unesco, las aplicaciones creativas e innovadoras de los métodos llevados a cabo por Hallberg constituyen una contribución fundamental al entendimiento de sistemas nanoscópicos y de nuevos materiales.

Para Hallberg es importante que exista un cambio desde la cultura en relación a la presencia de las mujeres en la ciencia: «Con las niñas, desde que son muy pequeñas generarles autoestima, incentivarlas a que ellas se proyecten como investigadoras o ingenieras», dijo la científica a CNN.

Recordó además que ella misma sintió desde niña el rechazo de su comunidad por querer convertirse en científica. «Mientras se siga viendo que es extraño y que llame la atención que una mujer se dedique a la ingeniería o a la física cuántica como yo, esa es una señal de que nos falta madurar como sociedad».

Hallberg es investigadora principal del Conicet en el grupo de Teoría de la Materia Condensada en el Centro Atómico Bariloche. Es autora de más de 80 artículos científicos en revistas internacionales de alto impacto, editora de un libro, varios capítulos de libro, artículos de revisión y de divulgación. También ha sido invitada a más de 50 congresos científicos internacionales.

Su trabajo consiste en investigar las propiedades cuánticas de la materia. Con su grupo desarrolla métodos numéricos de avanzada “basados en información cuántica para el cálculo de propiedades electrónicas y magnéticas de materiales novedosos complejos”, de acuerdo con el Conicet..

Gloria Dubner, astrofísica

Un asteroide lleva el nombre de Gloria Dubner por su contribución a la astronomía. (Crédito: RAGCYT)

Gloria Dubner es un referente en el estudio de supernovas. Por su contribución a la astronomía y su trabajo a favor de científicas mujeres, el asteroide 9515-1975 RA2 lleva su nombre.

“Las mujeres miramos al cielo de manera más amplia y detallada. Los hombres se focalizan en objetos más limitados», dijo Dubner, quien fue directora del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) de Buenos Aires, durante una jornada de charlas en 2019 que tenía como objetivo deconstruir la mirada sobre lo femenino desde la ciencia.

Dubner estudió Física en la UBA y tiene un doctorado en Física también por la Universidad Nacional de La Plata. Es investigadora de Conicet y forma parte de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Argentina que en 2016 le entregó el Premio Consagración en Astronomía.

En la década de los 80, la astrofísica confundó la Asociación Latinoamericana de Mujeres Astrónomas, que abogaba por el reconocimiento de la licencia por maternidad de las becarias y por ampliar la edad a la hora de presentarse para una beca en el caso de investigadoras con hijos.

Es autora de más de un centenar de artículos publicados en revistas científicas y del libro «Supernovas. El espectacular fin de las estrellas«. La astrofísica es invitada frecuentemente a hablar sobre su especialidad en congresos internacionales.

Sandra Díaz, bióloga

La bióloga Sandra Díaz recibió el Premio Princesa de Asturias en 2019. (Crédito: Carlos R. Alvarez/WireImage vía Getty Images)

Sandra Díaz formó parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2007. Es además, la única científica argentina que integra la Academia de Ciencias de Francia. Su especialidad es el estudio del impacto del cambio climático global sobre la biodiversidad regional de los ecosistemas vegetales, según la Academia Nacional de Ciencias de Argentina. 

Con un equipo de alrededor de 144 personas, la científica lideró la realización del informe sobre la biodiversidad del mundo de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés). Los resultados fueron alarmantes: «un millón de especies se encaminan a la extinción debido a las actividades humanas, y se necesitarán medidas drásticas para detener eso», publicó la revista Nature que destacó a Díaz como una de las científicas a seguir en 2019.

De acuerdo con la publicación, la bióloga argentina desafió lo que alguna vez fue uno de los principios centrales de la ecología del siglo XX. «La idea de que los ecosistemas y sus beneficios para los humanos, como los alimentos o la regulación del clima, dependen en gran medida de tener un gran número de especies».

Díaz es investigadora superior en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, que depende del CONICET. Además, según su perfil de la Universidad Nacional de Córdoba, es miembro fundadora y coordinadora Científica General de DiverSus, una red internacional de investigación en biodiversidad, ecosistemas y sustentabilidad, donde convergen científicos de Argentina, Estados Unidos, Bolivia, Costa Rica y Brasil.

«Espero con ansias el día en que en las entrevistas se me pregunte por mi ciencia, porque la igualdad de género haya dejado de ser un problema», dijo Díaz al Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global, donde participó como investigadora principal de un proyecto sobre el papel de los servicios ecosistémicos para el bienestar humano.

La destacada trayectoria de esta bióloga argentina sirve de ejemplo para aquellas niñas que deseen dedicarse al mundo de la ciencia y ella misma las alienta a perseguir sus sueños.

«Que se jueguen por lo que piensan, que vayan más allá y sean originales, más que seguidoras o ejecutoras de ideas de otros», dijo Díaz.

La científica ha recibido varios reconocimientos nacionales e internacionales como el premio Lorenzo Parodi de la Asociación Argentina de Botánica, la beca J. S. Guggenheim, el premio Sustentabilidad de la Sociedad de Ecología de Estados Unidos 2008, El Premio Princesa de Asturias, entre otros.

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