Una historia de amor a travs del estrecho de Formosa



Lucas de la CalEnviado especial TaipeiActualizado Jueves,
18
enero
2024

00:13Hay que subir 500 escalones para llegar al mirador de la «montaa elefante», como se conoce popularmente a una de las mayores atracciones tursticas de Taipei. En el corazn financiero de la capital taiwanesa se eleva un monte con vistas espectaculares a toda la ciudad, con un buen primer plano del Taipei 101, el rascacielos ms famoso de la isla. Esta es la postal ms instagrameable.El selfi en el mirador no puede faltar en el lbum del primer viaje juntos a Taipei de Lili y Song. Ella es taiwanesa. l, de China. Ella es pro independencia. l, pro reunificacin. Ella cree que algn da el ejrcito chino invadir Taiwan. l, tambin.Esta pareja de veinteaeros se conoci en la universidad de Changsha, una moderna ciudad en la provincia nortea china de Hunan. Lili volvi a casa la semana pasada para poder votar en las elecciones presidenciales del 13 de enero. Song decidi acompaarla.Para ambos fue su primera experiencia dentro de la gran fiesta de la democracia taiwanesa. Lili era la primera vez que votaba. Y para Song era la primera vez que contemplaba en directo cmo un pas elije a sus gobernantes.»Me ha sorprendido la pasin con la que la gente vive aqu las elecciones. Fuimos a la fiesta del ganador -el soberanista Lai Ching-te, del Partido Democrtico Progresista (PDP)- y era como un mega festival de msica», cuenta Song.»Si soy sincero, algn da me gustara poder votar en el continente (China) por nuestros lderes. Pero Taiwan es una isla muy pequea, ms fcil de dirigir. En China, donde viven ms de 1.400 millones de personas y conviven distintas etnias, no funcionara un sistema democrtico. Sera un pas ingobernable y catico», opina este joven.Su pareja, Lili, vot en las elecciones por el Partido Popular de Taiwan (TPP), la tercera fuerza, que atrajo a muchos votantes jvenes. «Yo me siento taiwanesa, pero amo a China, donde quiero vivir y trabajar porque hay muchas ms oportunidades. Aqu nadie quiere una guerra, pero la mayora de los taiwaneses sentimos que formamos parte de un pas independiente y no vamos a renunciar a ello. Compartimos millones de cosas con China, desde la comida hasta el idioma, pero vamos por distintos caminos», dice Lili.»Nuestra relacin funciona porque nos respetamos, cada uno entiende la posicin del otro. Pero yo tengo claro que Taiwan y China seran mucho ms fuertes si estuvieran unidas. El Gobierno chino no quiere someter a Taiwan bajo su sistema. Le dejara mantener su autonoma, pero siempre bajo una supervisin para que no se junten con aquellos pases que quieren destruir China», responde Song.Pekn ha propuesto reiteradas veces a Taipei la anexin completa bajo la frmula «un pas, dos sistemas», el modelo que adopt Hong Kong y que fue arrasado por el rgimen autoritario en cuanto los hongkoneses tomaron las calles para reclamar ms libertades y subir su grado de autonoma. «El fracaso de Hong Kong nos ense a los taiwaneses que ese modelo no funciona. En este momento, aunque a m me gustara una independencia completa, soy feliz si Taiwan contina siendo el dueo de su destino», subraya Lili.La taiwanesa compra la posicin del partido gobernante de la isla de mantener el actual y complejo status quo. Al fin y al cabo, funciona como un pas independiente de facto, pero el problema es que su soberana apenas es reconocida oficialmente, ni siquiera entre las grandes democracias que dicen apoyar las libertades de Taiwan. Haya guerra o paz, lo que parece seguro es que la historia de amor entre Lili y Song continuar a travs del estrecho de Formosa.