El FMI admite que la economa de Rusia experimenta un «crecimiento totalmente positivo»




Publicado:
14 feb 2024 09:07 GMT

Los ingresos por exportaciones rusas se mantuvieron en 2023 a un buen nivel a pesar de la presin de las sanciones occidentales, valor la primera subdirectora gerente del organismo internacional, Gita Gopinath.
La economía de Rusia ha estado creciendo últimamente con más fuerza de lo esperado, admitió la primera subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, en una entrevista que concedió a la revista Foreign Policy el 12 de febrero.La economista indio-estadounidense recordó que las previsiones de crecimiento de Rusia fueron revisadas al alza en varias ocasiones en 2023, e incluso el FMI recibió críticas por mantener dicho optimismo en medio de las múltiples sanciones occidentales impuestas contra el país euroasiático. «Estamos en terreno de crecimiento totalmente positivo, que ha sido mejor de lo que esperábamos», afirmó Gopinath.

Efectivamente, el producto interno bruto aumentó un 3,6 % en 2023, según los primeros cálculos de Rosstat, el Servicio Federal de Estadística Estatal de Rusia, ubicándose por encima de los resultados de la Unión Europea o EE.UU. Para el año en curso las autoridades rusas pronostican un crecimiento interanual de al menos un 2,3 %, mientras que el FMI prevé incluso tres décimas más.Gopinath señaló, por otro lado, que la economía rusa muestra indicios de sobrecalentamiento, debido a los grandes gastos fiscales, los gastos militares muy elevados y el aumento de los pagos sociales, que propician un aumento del déficit presupuestario y presionan la inflación al alza. En opinión de la primera subdirectora del FMI, las perspectivas a mediano plazo siguen siendo «considerablemente inciertas» en estas condiciones.»Lo que es cierto es que Rusia ha podido exportar grandes cantidades de petróleo, incluso a pesar de la presión y, por lo tanto, han ganado mucho en términos de ingresos por exportación», agregó la economista.Gopinath comentó también la idea de desviar a las arcas de Ucrania las ganancias que generan los activos del Banco de Rusia congelados en los países occidentales, diciendo que solo depende de lo que decidan esas naciones.