Biden, camino de su coronacin imparable en las primarias de Carolina del Sur



Cuando hace cuatro aos Joe Biden lleg a las primarias de Carolina del Sur, su campaa estaba al borde del colapso. El actual presidente haba sido cuarto en Iowa, quinto en New Hampshire, y segundo en Nevada. Si no ganaba en ese estado, Biden poda hacer las maletas y volverse a Delaware.Biden gan en 2020, y va a volver a ganar en las primarias que se celebran hoy, sbado, en Carolina del Sur. Su victoria est tan descontada que desde el 5 de enero nadie ha hecho una encuesta sobre intencin de voto demcrata. Ms que ganar, debera arrasar, para despejar cualquier duda sobre su capacidad para movilizar a los votantes, lo que , a da de hoy, es el mayor peligro para su reeleccin. Los dos rivales de Biden no tienen ninguna posibilidad. Uno de ellos, el congresista por Minnesota Dean Phillips, puede pasar a la historia como el perpetrador de uno de los mayores suicidios polticos que se recuerdan. El otro es Marianne Williamson, que podra ser definida como una gur de autoayuda y parapsicologa. Aunque es casi un axioma decir que la vida poltica estadounidense se ha deteriorado, no lo ha hecho hasta el extremo de que alguien como ella pueda ganar unas primarias.Tampoco eso es un problema para Williamson, ya que muchos de sus libros han sido best-sellers, y estn disponibles en espaol, como La ley de la divina compensacin y cmo acta en el trabajo, el dinero y los milagros; La dieta del alma: 21 lecciones espirituales que pondrn fin para siempre a tus problemas de peso; La edad de los milagros: Una nueva perspectiva de la mediana edad; o Luz para el camino: Pensamientos, plegarias, rituales. Estas obras la no pondrn con Faulkner, Poe o Twain en el canon literario estadounidense, pero le han garantizado una considerable fortuna que ya le permiti presentarse a las primarias en 2020 y, ahora, volver a hacerlo.Quien s est en peligro de entrar en otro panten -el de autores de idioteces polticas- es Phillips, que abandon en octubre una prometedora carrera que acaso le hubiera llevado algn da a liderar su partido en la Cmara de Representantes para desafiar a Biden en las primarias. El resultado de su apuesta queda de manifiesto en el hecho de que en las primarias de New Hampshire este millonario (por herencia) de 55 aos se encontr no en una, sino en dos ocasiones, en la incmoda situacin de celebrar un acto electoral y que no apareciera nadie, con la sola excepcin, eso s, de los periodistas para levantar acta del ridculo. En esas primarias, que no fueron reconocidas por el partido, Phillips fue aplastado por Biden pese a que el presidente no se presentaba y, por tanto, no estaba en las papeletas electorales. Eso fue posible porque los votantes escribieron con bolgrafo el nombre de Biden. Phillips se ha visto atrapado en el mismo dilema que los republicanos que han desafiado a Trump: su ideario poltico es el mismo que el de su rival. Entonces, para qu votarle? Su argumento es que Biden es demasiado viejo. Eso es algo con lo que el electorado est de acuerdo. Pero lo que los demcratas no quieren es reemplazar al viejo Biden por Phillips. Decir que sus votantes caben en un autobs es, literalmente, una exageracin: en New Hampshire organiz un evento en el que la gente poda ir a su autobs de campaa y preguntarle lo que quisiera. No fue nadie.Aparte de la debilidad de sus rivales, para Biden, unas primarias en Carolina del Sur es como jugar en casa. Ya en 2020, supo emplear la baza de sus cinco dcadas en poltica, que le haba permitido establecer relaciones con los lderes polticos y sociales del estado. Y eso cuenta mucho en Carolina del Sur, donde, para movilizar hay que tener el apoyo de las iglesias protestantes, que son la principal organizacin de la sociedad civil del estado, y con los lderes locales. Y eso es lo que hizo Biden. En realidad, eso es lo que hace cada candidato. Los republicanos, con los blancos, que son cerca de dos tercios de la poblacin; los demcratas, con los negros, que suponen la cuarta parte. Hay pocas excepciones a esa norma. Una de las ms sonadas fue la de Barack Obama en 2008. Para eludir el apoyo de las iglesias a Hillary Clinton, el equipo del futuro presidente centr sus esfuerzos en todo tipo de organizaciones y, en especial, en unos establecimientos muy concretos: los salones de manicura, que tienen un xito especial entre las afroamericanas, cuya fijacin con las uas no es de este mundo. Con tan rocambolesca estrategia, Obama fulmin a Clinton en las primarias.As que Biden gan en 2020, y salv as su campaa. Para dar las gracias al estado, ha presionado al Comit Nacional Demcrata para que, por primera vez en 52 aos, Carolina del Norte sea el primer estado de las primarias de ese partido. El territorio gana as en relevancia poltica y, de paso, el Partido Demcrata arranca su carrera hacia la Casa Blanca con un mensaje dirigido al votante negro, al que todos los presidentes de esa formacin menos uno -Lyndon B. Johnson, que gan en 1964- le deben el cargo. En una poca de tribalismo poltico eso es muy importante. No en balde, el segundo estado en el que se celebran las primarias del partido este ao es Nevada, un estado en el que la poblacin de origen hispano y los sindicatos – otros dos baluartes del poder demcrata – tienen un enorme peso. Voto identitario ms aparato poltico bien engrasado es la clave del presidente. Eso, y tener unos rivales como Williamson y Phillips.La irona es que Biden gan en 2020 y va a volver a ganar en 2024 en un estado en el que es metafsicamente imposible que el Partido Demcrata, debido a su dependencia del voto negro, gane unas elecciones, hasta el punto de que se prev que en las primarias demcratas voten menos de la mitad de los ciudadanos que lo harn en las republicanas, que tienen lugar en tres semanas. El estado es uno de los ms divididos por la raza de EEUU, y su historia lo demuestra. Carolina del Sur fue el primer territorio que declar la independencia de EEUU e incluso atac a las Fuerzas Armadas de ese pas en 1861 para preservar la esclavitud. Todava en 2016 un blanco de 21 aos, Dylan Roof, asesin a sangre fra a nueve negros en un grupo de oracin en una iglesia al grito de «estis violando a nuestras mujeres, nos estis robando el pas». Pero eso no importa. Los votos de las primarias son los que son, y el presidente los tiene en el bote.