Utama, la lucha por pervivir de una forma de vida en el altiplano boliviano, llega a Málaga

EFE / Málaga
Una pareja de ancianos quechuas que pastorean llamas protagoniza Utama, el primer largometraje del boliviano Alejandro Loayza Grisi, que retrata una forma de vida en peligro de extinción en el altiplano de Bolivia debido, entre otros factores, al cambio climático, frente a la presión de la ciudad.
«La relación entre campo y ciudad en Bolivia es muy particular. En los años 70, el 70 por ciento de la población vivía en el campo, y hoy solo vive el 30 por ciento. Las ciudades se parecen cada vez más, con sus Starbucks y sus McDonald’s, y pierden su individualidad, mientras el campo la mantiene», ha afirmado Loayza Grisi, que presenta este martes la película en la sección oficial del Festival de Málaga, en España, tras ganar el gran premio del jurado en el Festival de Sundance.
La localización del rodaje, en mitad de la nada, surgió de su trabajo en el documental y de sus viajes por toda Bolivia, «un país muy diverso, muy grande y con muchas culturas».
Esos viajes le permitieron «descubrir realidades a las que están expuestas algunas personas en Bolivia, y que el cambio climático ya está afectando a personas muy cercanas, a compatriotas».
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Otro reto fue trabajar con dos actores no profesionales, José Calcina y Luisa Quispe, para interpretar a la pareja protagonista, y el director considera que «sin ellos, la película no sería lo que es».
«No eran actores, pero cuando terminó el rodaje eran actores profesionales. El montajista me decía que este hombre era un reloj, que se podía usar cualquier toma y estaba bien. Su evolución fue impresionante», resalta el director.
Añade que, cuando se trabaja con actores no profesionales, «a veces se deja mucho lugar a la improvisación», pero en este caso decidieron «hacerlo más académico, y ellos sabían exactamente lo que pasaba en cada escena».
Sobre la forma de mostrar el paisaje, optaron por «retratar la dureza del clima y no la belleza del lugar», puesto que «no era cuestión de hacer una portada de ‘National Geographic’, sino una historia que fuera de ellos».
Tras ver el resultado de la película, a Loayza Grisi le «enorgullece» comprobar que en ella «está la esencia de lo que quería contar» desde que estaba empezando a concebir la historia y escribió el primer párrafo, «la relación de una pareja de ancianos que solo se necesitan el uno al otro».
Finalmente, la historia «surge de muchas conversaciones, porque el cine es esencialmente un arte colaborativo, y haber compartido mucho el guion le ha dado capas de profundidad».

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