La conducta sexual compulsiva, una consecuencia invisibilizada de las agresiones sexuales



Conoc a un chico una noche de fiesta cuando tena 16 aos. Nos fuimos a mi casa y, aunque le dije que parase en varias ocasiones, me forz a mantener relaciones sexuales. Me qued paralizada. A partir de ese momento empec a salir ms de fiesta y a tener relaciones sexuales con chicos que ni si quiera me gustaban. No entenda por qu lo haca: me senta culpable, sucia y decepcionada conmigo misma. Si lo normal sera que no quisiera que me tocase nadie despus de algo as, por qu hago todo lo contrario?
Testimonio de Roco, 19 aos.Las agresiones sexuales sobrepasan la capacidad de afrontamiento y producen en las vctimas un fuerte impacto negativo a nivel emocional. Supone un ataque directo al sentimiento de seguridad. Histricamente, las mujeres han sido las principales vctimas de este tipo de violencia, como consecuencia de las dinmicas de poder y la desigualdad de gnero.Devastacin emocionalEstas experiencias pueden modificar nuestra forma de sentir, comportarnos y relacionarnos con los dems en el futuro. Los estudios realizados hasta la fecha se han centrado en las secuelas que sufren los menores de edad agredidos por adultos, mientras que los casos entre iguales estn menos visibilizados. Y ms an si se producen en el marco de una relacin de pareja.A pesar de esto, varios estudios han revelado que una tercera parte de las adolescentes de todo el mundo se inician en la vida sexual con una relacin forzada. Debido a que esa iniciacin es cada vez ms precoz, podra aumentar de manera alarmante la prevalencia de las agresiones entre los jvenes y adolescentes.En cuanto a las principales consecuencias psicolgicas, nos encontramos con depresin, ansiedad, trastorno por estrs postraumtico, trastornos de la conducta alimentaria, autolesiones, disociacin, fobias e hipersexualidad. De esta ltima, menos difundida, nos ocuparemos con detalle ms adelante.Tales alteraciones pueden manifestarse de forma inmediata tras la agresin o varios aos despus, interfiriendo gravemente en la vida de las vctimas. En ocasiones, un suceso, situacin u olor que recuerden la vivencia pueden desencadenar los sntomas.La necesidad de ponerle nombreEs frecuente que la persona oculte la agresin por miedo a que la culpen (podras haberlo evitado) y a la estigmatizacin social, as como por sus propios sentimientos de vergenza y culpabilidad.Todo esto, junto a la incomprensin de lo que ha pasado, dificulta que las vctimas se atrevan a identificarlo como una agresin sexual sobre todo, si viene por parte de la pareja, lo que suele agravar los sntomas. Se ha comprobado que ponerle nombre es necesario para transitar el trauma y poder vivir con ello.Es importante sealar que entre las posibles reacciones ante una amenaza ataque, huida o inaccin, la parlisis suele ser la ms frecuente en las agresiones sexuales. El miedo intenso produce inmovilidad e, incluso, incapacidad para vocalizar, lo que dificulta la defensa o resistencia de la vctima. Esto podra generar una sensacin de indefensin ante las futuras amenazas y se ha vinculado con una mayor probabilidad de sufrir un trastorno de estrs postraumtico en el futuro.Adems, es frecuente que a la vctima le cueste recordar lo que ha sucedido y que experimente una sensacin de irrealidad, debido a que el miedo bloquea el sistema de procesamiento de la informacin. Nuestro cerebro almacena lo que nos pasa en la memoria, pero esta podra producir una especie de amnesia ante las situaciones traumticas, con el fin de protegernos.Sin embargo, a veces es posible revivir lo sucedido en forma de flashbacks a lo largo de nuestro da a da o durante las relaciones sexuales normales. Parece que as el cerebro trata de comprender y de integrar lo que ha sucedido.El desenfreno como mecanismo de defensaY como decamos ms arriba, este tipo de agresiones tambin pueden desencadenar una conducta sexual compulsiva. De hecho, los estudios sugieren que nos enfrentamos a uno de los efectos ms comunes y duraderos, aunque tambin se encuentra entre los menos conocidos y visibles. Socialmente se ha transmitido que la consecuencia lgica es experimentar una aversin al sexo o no practicarlo tras el trauma vivido.Ese aumento en la bsqueda de relaciones sexuales, tanto en frecuencia como intensidad, a menudo se acompaa de un sentimiento de culpa e incomprensin. Es importante darlo a conocer, ya que cuando la conducta comienza a tener un sentido, el nivel de angustia y culpabilidad parecen reducirse.Son varias las razones que se han dado para esclarecer este comportamiento. En primer lugar, algunos autores han relacionado este tipo de experiencias traumticas con alteraciones en el crtex prefrontal, rea cerebral vinculada a la toma de decisiones, el control de impulsos y la regulacin del estado de nimo.Al margen de las explicaciones neurobiolgicas, podra tratarse de un intento por eliminar el trauma o rehacerlo de una manera diferente. Esto es, la vctima intentara as buscar normalidad en la vida sexual y comprobar que sigue intacta su capacidad de mantener relaciones como medio para recuperar el control.Por otro lado, tambin cabra entender la hipersexualidad como una manera no funcional de evadir los problemas y aliviar el dolor, ya que el trauma habra reducido la tolerancia al sufrimiento. Esto podra favorecer la disociacin del sexo del afecto, emplendose el primero como un instrumento.Adems, la persona afectada podra empezar a creer que no es merecedora de recibir cario. De ah que estas vivencias se vinculen con las conductas sexuales de riesgo y la aceptacin de parejas violentas.En definitiva, la conducta sexual compulsiva despus de una agresin sexual es muy habitual a pesar de no ser tan visible como el rechazo a las relaciones sexuales. Adems, tal y como hemos mencionado, cumple una funcin. Es importante buscar ayuda psicolgica para poder abordarla a la mayor brevedad posible.